miércoles, 1 de diciembre de 2010

Al filo de lo imposible

Mucha gente me está preguntando cómo me las estoy apañando para salir a la calle con -15º y un viento del copón. Dado que estos días no he estado muy presente por aquí, muchos de vosotros ya pensábais venir a recoger mi cadáver perdido por las calles de esta ciudad. Pero no, sigo viva. Y ahora os diré la razón.

Sí, este es un post que versa sobre las tácticas para combatir el frío.

El principal hecho que hay que afrontar es que no puedes hacer eso de donde fueres haz lo que vieres. Esta gente lleva mucho tiempo acostumbrada al frío. No puedes mirar a la gente por la calle y deducir que no hace frío porque has visto pasar a gente con una simple chaqueta de cuero. Seguramente ese hombre viene del norte de Polonia o ha estado en un calabozo ruso y sabe lo que es el frío de verdad. Acepta que eres español, que te abrigas como si se acabara el mundo cuando llega el invierno a Valencia y que si estás bajo cero son unos graditos de nada. ¿Sabéis que pasa cuando llega una ola de frío siberiano a España? Que llega debilitada porque primero choca contra todas las cadenas montañosas de Europa: Urales, Cárpatos, Alpes, como se llamen las montañas en las que está Clermont-Ferrand, Pirineos y, finalmente, llegan a España. Adivinad quién vive justo en la falda de barlovento de los Cárpatos.

El principal problema al que nos enfrentamos es que sí, es muy fácil salir a la calle con dos jerseys de lana y cincuenta medias debajo de los pantalones. Pero luego, mientras estás en clase sentada al lado del radiador y rascándote por doquier, te das cuenta de que ese procedimiento no es bueno. Si eres un tiarrón con su buena capa de grasa y sus quinientas calorías diarias puedes sobrevivir con cuatro cosas, pero no es mi caso. Pensad que yo doy el perfil de la típica persona que muere congelada durante la erasmus: española de 50 kilos de piel delicada y cantidad de sangre en su cuerpo ultralimitada. Yo doblo mi tamaño cuando salgo a la calle aquí. Éstas son las prendas básicas que yo uso para morir congelada (téngase en cuenta que soy lo más gelufo que hay).

CALCETINES
Los calcetines tienen que llegar hasta debajo de la rodilla como mínimo. Cuanto más gruesos sean mejor, aunque puede llegar a ser un problema cuando intentas ponerte unas botas y ves que tu pie ha subido tres tallas de golpe. En este punto distingo entre dos tipos de calcetines:

1. Calcetines interiores - Son los primeros. Será la única capa que esté en contacto con tu pie. Si son de lana gorda sólo podrás ponerte eso y las medias. Si son de una grosor normal puedes ponerte unos encima de otros, las medias y unos calcetines exteriores también, y todo eso probablemente quepa dentro de tu bota.

2. Calcetines exteriores - Estarán por encima de las medias y siempre llegarán por encima de las rodillas. Estos SÍ que tienen que ser de lana. Si no lo son, ¿para qué los llevas?.

Calcetines interiores a la izquierda y exteriores a la derecha

MEDIAS

Las medias también pueden ser de tres tipos:

1. Medias ordinarias - Las de toda la vida. Las que llevas en Valencia. Creo que sólo he llevado un par sencillo de medias puesto durante octubre. Estas medias sirven para ponerlas unas encima de las otras en los meses de otoño o para ponerselas debajo de las medias de lana en invierno. Siempre por encima de los calcetines interiores.

2. Medias de lana - Siempre irán por fuera. En días de frío extremo se pueden llevar debajo de los calcetines exteriores, pero he comprobado que a -10º con unos calcetines interiores, unas medias normales y unas de lana basta. A -20º la cosa cambiará, supongo.

3. Mallas - Sí, mallas de algodón. Se que son horribles, pero una capa extra nunca viene mal. Y las he añadido porque hoy voy con mallas sobre medias de lana y se está bastante bien.

También se pueden hacer combinaciones de medias con pantalones. Lo cierto es que cuando hay mucha nieve da mucha pereza llevar pantalones porque con las botas es mucho más cómodo llevar falda. Además, medias de lana con pantalones = morir de calor en clase.


LA CHAQUETA DE LA NIEVE

Sinceramente, a mí al principio llevar una chaqueta de la nieve me parecía de lo más antiestético y anti-estilo que hay. Claro que todo eso cambia cuando notas que el frío te corre por la espalda y temes una muerte inminente. Las polacas guays y modernas llevan chaquetas como las de Shelley Mulshine o Filippa Smeds, pero en días en los que la nieve se pone borde puedes acabar calada hasta los huesos. Es por eso que yo me compré una chaqueta que tiene 10k mm. de waterproof rating, 2 capas protectoras impermeables y 10k gramos de transpirabilidad. Los que me conocéis sabéis que he escrito eso sin saber qué es exactamente, pero lo que cuenta es que esa chaqueta me está salvando la vida. Y estos son los por qués:

- Por el trozo de lycra que permite que no haya ningún trozo de piel al descubierto entre el final de las mangas y el principio de los guantes.
- Porque tiene capucha impermeable también, con un relleno de pelo que 1. Hace más complicado que se caiga de mi cabeza cuando hace viento. 2. Abriga más.
- Porque tiene una especie de tela interior regulable con una goma que impide que el viento entre por debajo.
- Porque el cuello interior es de tela polar y mantiene la bufanda en su sitio.
- Porque los bolsillos están forrados del mismo pelo que la capucha y es genial meter las manos dentro y no notar los bolsillos fríos.


High-tech californiano, maldita sea.


EL POLARLa chaqueta no basta, señores. Con esa chaqueta en Valencia podría llevar manga corta debajo durante el invierno si quisiera, pero no aquí. El polar es lo que te permite no morir de calor cuando vas a clase. Me compré un polar medianamente largo, con cremallera frontal y, además, con cuello alto. Cuando voy a algún sitio me quito ambas cosas a la vez. El polar se queda dentro de la chaqueta y yo soy feliz en clase con una manga. Obviamente, si lo que llevas debajo de la chaqueta grande es un jersey de lana con otra manga debajo se puede prescindir del polar.

BOTAS
Las botas para la nieve son una horterada y aquí nadie las lleva. Bueno, sí, las chonis ultra-chonis polacas, pero no quedan bien. Y la italiana. La mayoría de la gente lleva botas normales, de caña alta y a veces de tacón grueso. En realidad lo que mejor iría, dadas sus suelas, serían unas Doc Martens. Pero claro, no pegan conmigo. Las botas normales tienen la pega de que, cuando llevas diez minutos pisando nieve, crean una película de hielo en la suela. Pueden ocasionar patinazos que derivan en acabar tirada en el suelo y, obviamente, mojarte entera y fastidiar el outfit. Pero mis reflejos de ninja y yo lo llevamos bastante bien.

GUANTES
Lo ideal serían unos guantes de piel o cualquier otro sustituto forrados para que no se mojen si se tercia una batalla de nieve (bastante probable entre los erasmus españoles). Pero yo voy con unos guantes de forro polar y no pasa nada. También es cierto que yo siempre ando con las manos en los bolsillos. Y que los erasmus españoles no me tiran bolas de nieve por miedo a mis huesudos puños.

BUFANDAS
Yo suelo llevar dos: una debajo del todo para mantener el cuello caliente y otra por encima para tapar la mayor parte de mi cara posible. Las pashminas no sirven, y los pañuelos tampoco. Por mucho que se vea a gente por la calle con ellos, debajo SEGURO que llevan una bufanda. Además, ellos son polacos. Tú no.

GORROS
Los gorros mantienen el calor en el cuerpo porque evitan que el calor salga hacia arriba. Yo también pensaba que era una leyenda urbana, pero resulta que hay mucha diferencia entre llevar gorro y no llevarlo. La combinación gorro-capucha de la chaqueta es bastante usual entre los habitantes de esta ciudad. También es usual LA CHAPKA!

Yo todavía no tengo una chapka y me apaño con ésto

Por último, también es importante hidratar bien la piel antes y después de salir a la calle. El hielo en la cara se siente como si el viento llevara agujas y puede quemarte la cara. El maquillaje es lo de menos, porque en caso de tormenta (como viene siendo hoy) vas a acabar con la cara mojada

Como podéis ver, eso de levantarse y pensar ¿qué me pongo? no siempre es tan sencillo. Y eso de vestirse en diez minutos en Polonia no existe :(

El próximo post será sobre la pequeña excursión que hice a Lodz para visitar a Natalia. Todavía estoy esperando a que me mande algunas de las fotos, así que to be continued and all that stuff.

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