miércoles, 27 de octubre de 2010

Leyendas

Las leyendas en Polonia son una explicación bastante recurrente (a la par que dramática, poética, original y demás adjetivos positivos) para cualquier chorrada. Yo casi que lo prefiero así. La historia original suele ser bastante aburrida. Cracovia tiene bastantes leyendas, y he aquí que he tenido a bien compartir algunas de ellas con vosotros.

El dragón del castillo
No se si sabéis que el nombre original de Cracovia es Kraków, que literalmente significa "la ciudad de Krak". Bajo el castillo de Wawel hay una gruta, donde vivía Krak. El tal Krak era un dragón que se comía a las vírgenes de la ciudad a cambio de no atacar a la gente, incendiar las cosechas y demás cosas propias de un dragón. El caso es que el dragón no escogió un buen país para vivir, dado que las vírgenes en esta ciudad se acabaron llegados a un cierto punto. Me encanta esta parte, porque cuando te cuentan la historia no te dicen que los polacos se hartaron de vivir sometidos a un dragón y de ver como se comía a sus hijas. No. Te dicen que las vírgenes se acabaron. Sin más. Las mujeres polacas, ya se sabe, etc.

Los ciudadanos intentaron matar al dragón de diversas formas. Y he aquí que un jovenzuelo dio con la clave para matar al dragón. El joven aprendiz de carnicero se acercó a la gruta y dejó enfrente un trozo de carne de un tamaño considerable con una ingente cantidad de especias dentro. A los polacos les encantan las especias (el 50% de la comida aquí pica). El dragón salió de la cueva, vio el trozo de carne y se lo zampó. No se paró a sospechar si era una trampa. Una cosa absolutamente normal, oigan: la gente que te ha estado intentando matar te regala un trozo de carne gigante y piensas "oye, qué considerados, les corresponderé con un Cabernet Sauvignon y unas flores". En definitiva, el dragón empezó a notar que el estómago le ardía y salió corriendo de su gruta hacia el río Vístula, que està a unos 100 metros de la cueva. Bebió y bebió hasta que su garganta se mojó tanto que no pudo escupir fuego nunca más [inserte aquí la canción Se le apagó la luz de Alejandro Sanz] y, para más inri, seguía teniendo sed. El dragón murió ahogado en las aguas del Vístula.

A día de hoy hay una estatua enfrente de la gruta. Es un dragón de hierro que tira fuego por la boca cada cinco minutos, llueva, nieve o haga un viento endemoniado. Muchos de los souvenirs de la ciudad son dragones de peluche o efigies de dragón. Más feas que pegarle a un padre.

La estatua del dragón en plena faena.


El trompetista de Rynek
Cada media hora, un trompetista se asoma a uno de los dos campanarios de la iglesia que hay en el centro de la ciudad y toca la misma pieza. Día tras día, hora tras hora. Los turistas aplauden encantados y el trompetista saluda a la multitud (digo multitud porque es una multitud, en esta ciudad los turistas no se acaban NUNCA... sospecho que cuando venga el invierno crudo tendrán que contar a los supervivientes al final de cada tour guiado).

El trompetista saca la trompeta por una de las ventanas verticales que hay en la torre más alta.

La pieza musical se toca en homenaje al cuerpo de bomberos que vigilaba la ciudad cuando los mongoles asediaron la ciudad. La señal de alarma en caso de incendio era esa misma pieza musical tocada por un bombero que subía a la torre y avisaba así a los habitantes para que salieran a las afueras de la ciudad (la ciudad en aquella época no era tan grande... bueno, Cracovia nunca ha sido TAN grande). El caso es que el trompetista que estaba haciendo guardia la noche del asedio vio a los mongoles asentados en el exterior de la ciudad y dió la señal de alarma para que todos pusieran pies en polvorosa. Porque ya sabemos como se las gastan los mongoles. La ciudad se puso en alerta y empezó a vaciarse. Los mongoles se dieron cuenta e hicieron una especie de ataque completamente improvisado a la ciudad. Uno de los arqueros mongoles lanzó una flecha contra la torre y atravesó la garganta del pobre trompetista. Y esa es la razón por la cual la trompeta deja la canción inacabada y se silencia bruscamente todavía a día de hoy.


El cañón de la Jagiellonski
No es una leyenda en el sentido estricto, pero me parece una bonita demostración de cómo el apacible carácter de los polacos cambia cuando se les tocan los cataplines. Son los mismos que vieron hondanadas de panzers invadiendo sus ciudades y que mandaron a la caballería a combatirlos. En resumen, eso no ha sido siempre así. Cierto día, los dirigentes de esta maravillosa ciudad decidieron subir las tasas de matrícula de la universidad en la que yo estoy ahora (Jagiellonski). Los estudiantes, razonablemente enfadados, se fueron al arsenal de la ciudad y robaron un cañón. Esta gente tuvo a bien bombardear la sede del gobierno de la ciudad y no dejar de hacerlo hasta que bajaran el precio de las tasas. Así, sin más.

El cañón permanece en el claustro del Collegium Maius, a modo de recuerdo.

La cabeza de Eros
Esto tampoco es una leyenda, aunque la encuentro un tanto inverosímil. En Rynek hay una esculura futurista que desentona con lo que es el centro histórico. Lo cierto es que es tan fea que desentonaría hasta con un exprimidor de naranjas, creo yo. La escultura en cuestión es de un artista nacido en Cracovia que nunca obtuvo reconocimiento en su propio país. La gente dice que porque durante la ocupación nazi obviamente no era el momento para reconocer a ningún artista. Yo creo que es porque hace las peores esculturas de la historia. En definitiva, el escultor volvió a Polonia cuando el comunismo (o creo que después, pero para el caso no importa) y el ayuntamiento de Cracovia creyó conveniente encargarle una obra para ponerla en su ciudad natal. Al buen señor se le subieron los humos y dijo que, a no ser que la escultura estuviera en el mismo centro de la ciudad, él no se metía en el taller para hacer nada. Yo hubiera dejado las negociaciones ahí, pero por lo visto el alcalde tenía el mismo horrendo gusto que el escultor.

La cuestión es que ahora mismo hay una cabeza gigante, cortada y ladeada, sin ojos, en el centro de la ciudad. Eros bendato, la llamó el artista. Pues bien, los habitantes de esta ciudad ODIAN esa escultura. Y con razón.


No puede ser más fea.

Los únicos que la adoran son los turistas. Se meten dentro y sacan la cabeza por los ojos. Hacen como que la están sonando. Incluso las parejas de novios se hacen fotos con ella. He visto mujeres vestidas de novia meterse dentro para sacarse una foto, ella a través de un ojo y el novio a través del otro. Por otra parte, los polacos le hacen DE TODO. He visto a gente meando dentro de la estatua sólo por darse el gusto de mear en público delante de una comisaría de policía. Hace unos años un grupo de estudiantes robó la estatua y la tiró al río. Dicen que la tiraron de pié y que, por la noche, se podía ver una cabeza flotando bajando con la corriente.


No tengo más historias de la ciudad que contaros, al menos de momento. Este finde me voy a Varsovia, así que ya sabéis el tema del próximo post!Justificar a ambos lados

viernes, 8 de octubre de 2010

Krákow, una aproximación leve

Colgué fotos en Facebook sobre las cosas que iba viendo y eso. En todo caso, voy a intentar explicar un poco cómo es la ciudad y todas esas cosas que a mi madre le gustan tanto. Todavía no tengo dotos excesivamente bizarras, así que pido perdón a todos aquellos que se habían ilusionado con ello (la próxima vez será, amiguetes).

Inspirada por Marina, me decidí a coger un mapa y pintarrajear con paint:

Hagan clic para ampliar, señoras, no tengan miedo.

A Marina las cosas hechas con Paint le gustan mucho.

No es que sepa con certeza si las prostitutas rusas están de camino a mi casa. El otro día Adam, un erasmus que vive a dos calles de mi casa, erró su camino de ida a la Galería Krakowska y se encontró rodeado de repente de simpáticas señoritas rusas que, al parecer, esperaban a alguien y no tenían mucho frío. No es que tenga nada en contra de las señoritas que esperan a alguien, pero bueno, creo que Patryk se sentiría orgulloso de mí.

El hecho de que haya dos universidades señaladas no es indicativo. Escogimos las asignaturas planeando tener los campus cerca de casa. Eso que hay señalado son los campus de Sociología, Estudios Americanos, Estudios Judíos y de otro que ahora mismo no recuerdo.

Como podéis observar, Cracovia se encuentra circunvalada por dos anillos: uno verde y otro gris. El verde es un parque circular que se hizo donde antes estaban las murallas. Sólo queda un trozo de la muralla sin echar abajo, y es la parte por la que entra el aire polar. Dejaron la muralla para que frenara el viento ruso. La otra versión es que dejaron la muralla porque a las mujeres, al ir a misa en esa parte de la ciudad, se les subía la falda y se les veían las braguitas.


Qué porte. Qué estilo. Qué elegancia.

Yo vivo justo en el segundo anillo, que es una avenida/circuito de velocidad, y no sale en el mapa porque està cortado. Los polacos conducen como si fueran todos Kubica. Y no parece ser cosa sólo de ésta ciudad, dado que Gattu está en Varsovia y dice exactamente lo mismo. Hoy, yendo al súper, he visto como un cochecillo recorría 500 metros marcha atrás cruzando una rotonda en sentido contrario. El sentido del peligro está ausente en la personalidad de estos seres. Además, en las avenidas NO HAY SEMÁFOROS. Imaginad la calle Colón sin semáforos, con pasos de zebra puestos a la buena de dios. Lluís dice que es una apuesta de los polacos por el civismo. Yo opino que un buen día decidieron que tenían población de sobra. Vivo en una avenida y cruzar la calle significa arriesgar tu integridad. Hay que esperar a que se junten en la acera unas 15-20 personas para crear una especie de escudo humano visible a 800 metros (debido a la velocidad de circulación) para poder pisar el asfalto y no morir.

Los polacos también tienen cosas en las que demuestran una mentalidad claramente más avanzada a la nuestra, como el hecho de que no usan bolsas de plástico. Pero eso se compensa observando la ratio de borrachos que puede haber en la calle un martes cualquiera a las 7 de la tarde.

El castillo de Wawel. Visita NO recomendada. No tiene nada dentro.

Tenemos una especie de norma en este país. Hay una ecuación que se cumple todos los días. De no ser así, la ciudad implosionaría o sería devorada por los peces mutantes del Vístula. La regla es:

Todos los días en las calles de Cracovia se observarán los siguientes personajes:
1. Una mujer vestida de novia.
2. De una a cinco monjas/monjes/curas,
3. De una a dos personas con equipaje.
4. Una ambulancia (las ambulancias de Cracovia suenan MUY ALTO).

Yo quiero añadir una mujer embarazada, pero no me dejan.

Son muchas las peculiaridades de los polacos, pero de momento esas son las más obvias. A lo largo de estos meses iré comentando más cosas, por supuesto. Además os tengo que hacer un informe sobre mis compañeros de piso y también otro post hablando sobre las asignaturas que tengo, porque algunas son de lo más hilariante.

pożegnanie!

martes, 5 de octubre de 2010

La llegada

Tras retrasos en los vuelos, la esperada tardanza en despegar de Ryanair, el desastre en el trasbordo (una larga espera en Londres) y una llegada a Cracovia cuando ya eran las 11 de la noche, el taxista nos llevó a un hostel muy cerca del centro y que probablemente sea el que recomiende a todos los que vengan a verme. No es que no los quiera en mi casa, es sólo que no quiero que nadie duerma en el suelo.

El hostel se llama Kadetus, y está en la misma calle que el palacio arzobispal de Cracovia. Desde allí todo parecía estar cerca. En realidad lo está, pero después de pasarse muchos días pateando la ciudad en busca de un piso cualquier trayecto me parecía una eternidad. Lo cierto es que luego, cuando nos trasladamos a la residencia, la cosa cambió bastante.

Pasamos de poder ir al curso de Polaco a pie a tener que ir en tranvía + un trayecto relativamente corto. La residencia se llama Piast. Estuvimos allí cuatro días, hasta que encontramos el piso. No se estaba mal: las habitaciones son dobles y el baño es compartido entre cuatro personas (un baño por cada dos habitaciones). Claro, no está mal para pasar unos días. Sólo de imaginar que tenía que compartir una cocina con todo el pasillo me quería morir. Cuando llegamos descubrí que había gente allí que llevaba un mes haciendo un curso intensivo de polaco - el curso de lenguas minoritarias que oferta la UE cuando te dan una erasmus. Yo llevaba media semana haciendo un cursillo de mierder y ya me quería morir...

El Survival Polish Course estuvo bien. Conocimos a la mayoría de los amiguetes allí y aprendimos a decir el nombre de las frutas y verduras en polaco, además de decir las cosas que nos gustan. Puedo decirle a un polaco aleatorio que me gusta nadar, y eso es algo que me llena de gozo. Además, la profesora se tronchaba con nosotros. Cualquier palabra que decíamos estaba bien. Incluso cuando cada uno de nosotros la pronunciaba de un modo totalmente diferente. La pobre se ganó el cielo.

Mientras estuvimos en Piast fuimos conociendo a los erasmus. Lo cierto es que el ambiente estaba bien, quitando el hecho de que la gente que estaba allí ya se conocía desde hacía un mes y nosotros nos sentíamos un poco intrusos. Con el tiempo fue llegando más gente que también estaba yendo al curso de supervivencia y ya la cosa empezó a ir a mejor. El problema de vivir en una residencia mientras buscas piso es LA HISTERIA. Conoces a alguien y el tema de conversación es, invariablemente, el piso. Encuentras a gente que está pagando un pastón por unos metros cuadrados inverosímiles. La gente que lleva allí un mes te dice que todavía no tiene piso y te quieres morir. Pero lo que no te dicen es desde cuándo empezaron a buscar. Vaya panda de histéricas. Pretendían encontrar piso en dos días.

En ese momento, obviamente, salió mi vena vaya panda de inútiles, cómo se nota que nunca han estado de erasmus. Es una vena un poco chorra, porque es obvio que la mayoría de la gente no hace las cosas como yo y se van de erasmus una sola vez.

Y creo que eso es todo. Cuando tenga más tiempo haré una nueva entrada quejándome sobre el tiempo, las fiestas erasmus, el sistema de registro de la universidad y la manía de los polacos de poner pepino y pepinillos A TODO. Y yo que pensaba que al volver de Estambul ese problema se solucionaría -.-


PD- Me parece normal que os preguntéis qué narices es una zapiekanka. Una zapiekanka es ésto:



Y sé que todos pensais que es un nombre bastante chorra, pero tenía presión para hacer el blog, presión porque mi hermana me está haciendo el banner y tenía que escoger un diseño acorde con el banner y presión por escoger un buen nombre. Decidí prescindir de la presión por escoger el nombre y... bueno, zapiekanka a secas estaba ya cogido. Le añadí una 'h' al final porque queda más cool (¿?).

Y sí, algún día pondré fotos y eso.