jueves, 30 de diciembre de 2010

2000-2011

Década nueva, zapatos nuevos.

Al menos eso parece que haya sido lo que me ha venido a la mente esta mañana. He tirado todos mis zapatos (bueno, todos no, pero la gran mayoría si) y los he renovado por completo. Ya se que es una cursilada hacer una metáfora con zapatos, pero la estoy haciendo. Que Dios me asista.

La década que se acaba ha sido la mejor de mi vida. Tampoco es muy complicado escoger una década de todas las que he vivido (solo hay 2!). Lo básico es obviar lo malo y en quedarse con lo bueno, y supongo que eso es lo que pretendo hacer. Los próximos exámenes serán los últimos, los próximos papeleos serán los peores y el camino será menos recto pero también menos pedregoso.

Y eso, que lo que en realidad queria hacer era robarle el resumen de la decada a Malonda.


Un momento

Todos los politologos del mundo habrian escogido la misma... blame Castells.


Una pelicula

Si el año hubiera acabado diferente podria haber sido otra...


Una cancion






Un concierto





Entended que que Franz Ferdinand toque en tu ciudad el dia de tu cumpleaños requiere una alineacion planetaria...


Una novela

Un cuadro

Edward Burn-Jones "The Last Sleep of King Arthur in Avalon" (Tate Britain)

Me ha costado media hora escoger un cuadro, pero creo que este es perfecto. Soy bastante fan de los pintores Prerrafaelitas y cuando estuve en la Tate Britain tuve una especie de ataque Stendhaliano con este cuadro.


Una alegria



Una foto

Bisbal, toca'm el pardal.


Una ciudad

Istanbul, not Constantinople.


Obviamente muchas cosas están cambiando, pero no creo que todo sea tan diferente a como era antes. Es bastante pesimista pensar que todo lo que tenia que pasar ha pasado ya, que nada podrá ser tan emocionante como antes y que a partir de ahora tengo mas cosas que perder. Pero beh, el maldito bagage me preocupa hoy menos que nunca. ¿Para que tener miedo de perder cosas, si se van a perder tarde o temprano?

Pues eso, que el mundo es muy feo y se acaban las trincheras.






lunes, 6 de diciembre de 2010

Lodz

Cogí el tren a las 10 y media el viernes, y 5 horas después había recorrido la mitad de Polonia (no, pero queda muy bonito). En el andén me esperaba Natalia, super preocupada por si no me reconocía. Luego su madre reconoció que estaba bastante sorprendida de que me hubiera reconocido dado que sólo se me veían los ojos.

Subimos al coche y, como teníamos tiempo antes de cenar, Natalia me llevó a la White Factory. Se trata de una fábrica (comentario obvio del día). Tengo que decir que la mayoría de las cosas turísticas en Lodz son fábricas porque durante el periodo anterior a la guerra su crecimiento industrial fue brutal. Se la considera la Manchester de Polonia. Además, no son fábricas pequeñas precisamente. Ésta, en particular, ha sido rediseñada como museo. Claro, la fábrica es tan grande que el museo no es sólo de una cosa. Las exposiciones que tenía eran:

- Fabricación de textiles en Lodz durante el siglo XX.
- Una exhibición temporal de iconos religiosos rusos.
- La moda en Polonia a través del siglo XX.
- El cuadro de la batalla de Grunwald de Jan Matejko hecho en tapiz y, lo que es más sorprendente, A TAMAÑO REAL (otra exposición itinerante).
- Una exposición fotográfica sobre la resistencia polaca frente a los rusos.
- Los proyectos finales de los estudiantes de bellas artes de Lodz, todos relacionados con los tapices.

Como pueden ver ustedes, todo muy ecléctico.

La batalla de Grunwald... como pueden ver, no es moco de pavo

De allí fuimos a Konstantynów, que es donde vive Natalia. Está como a 20 kilómetros de Lodz, pero con el coche se hacen enseguida. Allí nos recibieron sus padres, que fueron amabilísimos durante toda mi estancia y que estaban muy orgullosos de tener a una extranjera visitando su ciudad. La madre de Natalia me cebó: trozos de carne, ensalada de patata, ensalada normal, mandarinas como si se acabara el mundo, chocolate tradicional de navidad, té non-stop toda la cena y vodka "porque la niña debe tener mucho frío". Lo cierto es que después de 5 horas de tren yo tenía más hambre que Gandhi en su época de plenitud, y comí hasta casi reventar.

Cuando acabamos la cena estuvimos un rato hablando con sus padres, contándoles cosas de España y ellos viendo un libro con mapas y fotos para ver cómo es exactamente el lugar donde vivo. Había fotos de Manises, no te digo ná y te lo digo tó (pero no salía el Berni con el Golf haciendo low-riding). Cuando llegó su hermano Grczeczek (no se si se escribe así, ¿cómo saberlo?) nos fuimos a Lodz de nuevo a ver el mejor bar de la historia: el Lodz Kalinska.

La barra de Lodz Kalinska

El bar está decorado con originales del grupo artístico, pero con los más explícitos. Cuando haga un post sobre arte lo veréis mejor, pero en resumen son cuatro señores viejos que hacen cosas como ésta:

Sí, visto así no parece muy genial, PERO LO ES!

Y el bar en sí está lleno de artistas y de extranjeros, y de vez en cuando te puedes encontrar a uno de los señores del grupo artístico.

El día siguiente fue el día de la muerte. La primera parada fue la fábrica Herbst. Fue una de los principales motores de Polonia antes de la guerra (tiene el nombre más judío de la historia, supondréis que el hombre no se quedó aquí a esperar a Hitler). La fábrica es tan grande que dentro han construído lofts, pero son como cariiiisimos.

La fábrica es tres veces ésto. Ésta parte es la que todavía no está convertida en viviendas.

Justo al lado de la fábrica está el palacio Herbst, una maldita joya del estilo secesja sztuka (art nouveau polaco para profanos). En Lodz era normal que los dueños de las fábricas vivieran justo al lado de su lugar de trabajo en un palacio. Se podría decir que es el Marqués de Dosaguas aplicado a Lodz, pero en grande. Se puede visitar por dentro y también alberga exposiciones temporales de arte. La que yo ví en particular era una exposición dedicada a las mujeres.

Igualico que mi salón.

Tras visitar el museo nos pegamos una caminata desde allí hasta la calle Piotrkowska, que es la calle principal de Lodz. Comimos un dürüm döner en un lugar llamado Istanbul, con una pintura gigante de la mezquita azul en la pared, por los viejos tiempos. Como suele pasar cada vez que pides algo en turco en un restaurante de éste tipo en Polonia, el dueño nos invitó a çay.
La calle Piotrkowska es una especie de paseo de las celebridades del cine polaco. La escuela de cine de Lodz tiene cierto prestigio (Roman Polanski es su alumno más famoso) y hay estrellas por el suelo con los nombres de directores famosos como Krzysztof Kieslowski (el de Tres Colores: Azul, Blanco, Rojo) y el propio Polanski. También tiene esculturas a nivel de calle como la de Artur Rubinstein tocando el piano o Julian Tuwim escribiendo poemas.

Con el señor Rubinstein, que no parecía alegrarse mucho de verme.

Seguimos caminando hasta llegar al palacio de Izrael Poznanski, ahora teatro y sala de conciertos. Poznanski también vivía al lado de su fábrica, ahora convertida en un centro comercial un tanto inmenso llamado Manufaktura. Esa fábrica ahora se ha convertido en el centro de Lodz, dado que están poniendo allí todas las cosas interesantes. Pero lo que más me gustó de Manufaktura fue, sin duda, el MS^2.

Manufaktura, con su árbol de Navidad azul.

El Muzeum Sztuki al cuadrado es un museo de arte contemporáneo que me sorprendió porque no esperaba encontrar Magrittes, Klees y demás en una ciudad como Lodz. También tenían el primer cuadro de Roman Opalka, que es un señor que empezó un cuadro poníendo el número uno y lleva como cinco cuadros con tan sólo números hasta el infinito. Habia un Marcusi, un Ernst y un Chagall (oh Chagall). Tengo que hacer un post sobre arte, joder.

Natalia y yo reflejadas en el primer Opalka. Ya sabéis que es ver cosas de éstas y volverme loca.

Los señores del museo estaban bastante emocionados conmigo y me regalaron un poster y la guía para la exposición de las post-imágenes de la vida y los derechos del arte. Creo que es porque era la primera persona extranjera en visitar el museo (lleva 2 meses abierto). En definitiva, que tengo un poster gigante en polaco para poner en mi futura casa y quedar como una persona guay y cosmopolita.

Tras la visita del museo nos quedamos esperando a Grczeczek (sigo sin saber cómo se escribe) en una chocolatería. Cosa que agradecí bastante, porque estábamos a -15º y llevábamos todo el día andando. Fuimos a casa de Grczeczek a tomar un té y visitamos a sus abuelos también (¿?¿?). Luego volvimos a casa en el coche y allí los padres de Natalia siguieron con su rutina de comida a tope y vodka también. Vi por las noticias que había huelga de controladores aéreos y me acordé de que Marina y Javi estaban en Estambul en esos precisos momentos (un beso a los dos!).

Nos fuimos a dormir pronto porque estábamos cansadas como nunca y porque al día siguiente había que levantarse temprano para ir al lago a jugar a hockey. Creo que no he estado más emocionada en mi vida. Esa mañana fuimos al lago con todos los aparatos para jugar a hockey del padre de Natalia y con un trineo que lo menos debía tener 100 años.

Natalia y yo subidas al trineo colina abajo, bajo la atenta mirada de su padre tras propinarnos un señor empujón.

Como podéis ver el resultado no fue precisamente espectacular y salimos volando ambas.

El campo de hockey enmedio del lago.

Y no quería dejaros sin mostraros lo último que ví en Lodz antes de subir al tren...



Y ya creo que nos vemos en Navidad, que hay mucho curro que hacer y muchas cosas que estudiar :(

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Al filo de lo imposible

Mucha gente me está preguntando cómo me las estoy apañando para salir a la calle con -15º y un viento del copón. Dado que estos días no he estado muy presente por aquí, muchos de vosotros ya pensábais venir a recoger mi cadáver perdido por las calles de esta ciudad. Pero no, sigo viva. Y ahora os diré la razón.

Sí, este es un post que versa sobre las tácticas para combatir el frío.

El principal hecho que hay que afrontar es que no puedes hacer eso de donde fueres haz lo que vieres. Esta gente lleva mucho tiempo acostumbrada al frío. No puedes mirar a la gente por la calle y deducir que no hace frío porque has visto pasar a gente con una simple chaqueta de cuero. Seguramente ese hombre viene del norte de Polonia o ha estado en un calabozo ruso y sabe lo que es el frío de verdad. Acepta que eres español, que te abrigas como si se acabara el mundo cuando llega el invierno a Valencia y que si estás bajo cero son unos graditos de nada. ¿Sabéis que pasa cuando llega una ola de frío siberiano a España? Que llega debilitada porque primero choca contra todas las cadenas montañosas de Europa: Urales, Cárpatos, Alpes, como se llamen las montañas en las que está Clermont-Ferrand, Pirineos y, finalmente, llegan a España. Adivinad quién vive justo en la falda de barlovento de los Cárpatos.

El principal problema al que nos enfrentamos es que sí, es muy fácil salir a la calle con dos jerseys de lana y cincuenta medias debajo de los pantalones. Pero luego, mientras estás en clase sentada al lado del radiador y rascándote por doquier, te das cuenta de que ese procedimiento no es bueno. Si eres un tiarrón con su buena capa de grasa y sus quinientas calorías diarias puedes sobrevivir con cuatro cosas, pero no es mi caso. Pensad que yo doy el perfil de la típica persona que muere congelada durante la erasmus: española de 50 kilos de piel delicada y cantidad de sangre en su cuerpo ultralimitada. Yo doblo mi tamaño cuando salgo a la calle aquí. Éstas son las prendas básicas que yo uso para morir congelada (téngase en cuenta que soy lo más gelufo que hay).

CALCETINES
Los calcetines tienen que llegar hasta debajo de la rodilla como mínimo. Cuanto más gruesos sean mejor, aunque puede llegar a ser un problema cuando intentas ponerte unas botas y ves que tu pie ha subido tres tallas de golpe. En este punto distingo entre dos tipos de calcetines:

1. Calcetines interiores - Son los primeros. Será la única capa que esté en contacto con tu pie. Si son de lana gorda sólo podrás ponerte eso y las medias. Si son de una grosor normal puedes ponerte unos encima de otros, las medias y unos calcetines exteriores también, y todo eso probablemente quepa dentro de tu bota.

2. Calcetines exteriores - Estarán por encima de las medias y siempre llegarán por encima de las rodillas. Estos SÍ que tienen que ser de lana. Si no lo son, ¿para qué los llevas?.

Calcetines interiores a la izquierda y exteriores a la derecha

MEDIAS

Las medias también pueden ser de tres tipos:

1. Medias ordinarias - Las de toda la vida. Las que llevas en Valencia. Creo que sólo he llevado un par sencillo de medias puesto durante octubre. Estas medias sirven para ponerlas unas encima de las otras en los meses de otoño o para ponerselas debajo de las medias de lana en invierno. Siempre por encima de los calcetines interiores.

2. Medias de lana - Siempre irán por fuera. En días de frío extremo se pueden llevar debajo de los calcetines exteriores, pero he comprobado que a -10º con unos calcetines interiores, unas medias normales y unas de lana basta. A -20º la cosa cambiará, supongo.

3. Mallas - Sí, mallas de algodón. Se que son horribles, pero una capa extra nunca viene mal. Y las he añadido porque hoy voy con mallas sobre medias de lana y se está bastante bien.

También se pueden hacer combinaciones de medias con pantalones. Lo cierto es que cuando hay mucha nieve da mucha pereza llevar pantalones porque con las botas es mucho más cómodo llevar falda. Además, medias de lana con pantalones = morir de calor en clase.


LA CHAQUETA DE LA NIEVE

Sinceramente, a mí al principio llevar una chaqueta de la nieve me parecía de lo más antiestético y anti-estilo que hay. Claro que todo eso cambia cuando notas que el frío te corre por la espalda y temes una muerte inminente. Las polacas guays y modernas llevan chaquetas como las de Shelley Mulshine o Filippa Smeds, pero en días en los que la nieve se pone borde puedes acabar calada hasta los huesos. Es por eso que yo me compré una chaqueta que tiene 10k mm. de waterproof rating, 2 capas protectoras impermeables y 10k gramos de transpirabilidad. Los que me conocéis sabéis que he escrito eso sin saber qué es exactamente, pero lo que cuenta es que esa chaqueta me está salvando la vida. Y estos son los por qués:

- Por el trozo de lycra que permite que no haya ningún trozo de piel al descubierto entre el final de las mangas y el principio de los guantes.
- Porque tiene capucha impermeable también, con un relleno de pelo que 1. Hace más complicado que se caiga de mi cabeza cuando hace viento. 2. Abriga más.
- Porque tiene una especie de tela interior regulable con una goma que impide que el viento entre por debajo.
- Porque el cuello interior es de tela polar y mantiene la bufanda en su sitio.
- Porque los bolsillos están forrados del mismo pelo que la capucha y es genial meter las manos dentro y no notar los bolsillos fríos.


High-tech californiano, maldita sea.


EL POLARLa chaqueta no basta, señores. Con esa chaqueta en Valencia podría llevar manga corta debajo durante el invierno si quisiera, pero no aquí. El polar es lo que te permite no morir de calor cuando vas a clase. Me compré un polar medianamente largo, con cremallera frontal y, además, con cuello alto. Cuando voy a algún sitio me quito ambas cosas a la vez. El polar se queda dentro de la chaqueta y yo soy feliz en clase con una manga. Obviamente, si lo que llevas debajo de la chaqueta grande es un jersey de lana con otra manga debajo se puede prescindir del polar.

BOTAS
Las botas para la nieve son una horterada y aquí nadie las lleva. Bueno, sí, las chonis ultra-chonis polacas, pero no quedan bien. Y la italiana. La mayoría de la gente lleva botas normales, de caña alta y a veces de tacón grueso. En realidad lo que mejor iría, dadas sus suelas, serían unas Doc Martens. Pero claro, no pegan conmigo. Las botas normales tienen la pega de que, cuando llevas diez minutos pisando nieve, crean una película de hielo en la suela. Pueden ocasionar patinazos que derivan en acabar tirada en el suelo y, obviamente, mojarte entera y fastidiar el outfit. Pero mis reflejos de ninja y yo lo llevamos bastante bien.

GUANTES
Lo ideal serían unos guantes de piel o cualquier otro sustituto forrados para que no se mojen si se tercia una batalla de nieve (bastante probable entre los erasmus españoles). Pero yo voy con unos guantes de forro polar y no pasa nada. También es cierto que yo siempre ando con las manos en los bolsillos. Y que los erasmus españoles no me tiran bolas de nieve por miedo a mis huesudos puños.

BUFANDAS
Yo suelo llevar dos: una debajo del todo para mantener el cuello caliente y otra por encima para tapar la mayor parte de mi cara posible. Las pashminas no sirven, y los pañuelos tampoco. Por mucho que se vea a gente por la calle con ellos, debajo SEGURO que llevan una bufanda. Además, ellos son polacos. Tú no.

GORROS
Los gorros mantienen el calor en el cuerpo porque evitan que el calor salga hacia arriba. Yo también pensaba que era una leyenda urbana, pero resulta que hay mucha diferencia entre llevar gorro y no llevarlo. La combinación gorro-capucha de la chaqueta es bastante usual entre los habitantes de esta ciudad. También es usual LA CHAPKA!

Yo todavía no tengo una chapka y me apaño con ésto

Por último, también es importante hidratar bien la piel antes y después de salir a la calle. El hielo en la cara se siente como si el viento llevara agujas y puede quemarte la cara. El maquillaje es lo de menos, porque en caso de tormenta (como viene siendo hoy) vas a acabar con la cara mojada

Como podéis ver, eso de levantarse y pensar ¿qué me pongo? no siempre es tan sencillo. Y eso de vestirse en diez minutos en Polonia no existe :(

El próximo post será sobre la pequeña excursión que hice a Lodz para visitar a Natalia. Todavía estoy esperando a que me mande algunas de las fotos, así que to be continued and all that stuff.