domingo, 24 de abril de 2011

El cani y el iPod

Tengo un problema bastante gordo desde que he vuelto, y es que he olvidado cómo se separaba lo ordinario de lo extraordinario. Puede parecer simple, pero igual de normal me parece salir a tirar la basura que esconder a mi primo tras el asiento porque nos vamos a cruzar con la Guardia Civil. Ahora ya no hay que esconderlo, podéis colgar el teléfono que ya os veía marcando... *


Ayer mediocelebré Sant Jordi con M y le estaba contando algo que yo veía super gracioso. La típica historia que cuentas y te partes mientras hablas porque no aguantas la risa. De hecho hasta lo puse en twitter, en plan juas qué patético, me parto bla bla. La cuestión es que ella me miró con cara de ultrapreocupación y me dijo que estaba bastante pirada, que cómo se me ocurría y todas esas cosas que te M me dice de vez en cuando. Lo pensé y sí, podría haberme salido mal y haber llegado a casa sin la cartera, el móvil, el maldito iPod de los cojones y un navajazo supurando sangre en el costado. Pero bueno, os dejo a vosotros sacar vuestras propias conclusiones.

(inserte león de la Metro aquí)


Érase un martes de furia. Furia porque se había producido una sucesión de hechos desafortunados que habían derivado en que ese día recorriera Valencia haciendo eyerolls cada 5 minutos: me jodieron una conversación que podría haber sido memorable, todos los metros llegaron con retraso por tontadas, me crucé con todas las personas que odio y que, encima, tenían ganas de darme conversación y había tenido que disculparme con una profesora antes de ir a clase. Clase, por cierto, que me salté porque estaba ya hasta las narices de todos.

Llego a Manises a las malditas 8 de la tarde y espero a que vengan a por mí. Estoy yo tan tranquila oyendo cualquier mariconada aleatoria con mis cascos fucsia cuando se me acerca un cani de esos altos pero delgados y me pide que me quite los cascos. Me los quito.

Me dice que le de el mp3.

Miro al suelo y me río un segundo. Me río esencialmente por culpa del nerviosismo que me entra en ese momento. Y también porque la última vez que me intentaron robar derivó en una escena bastante patética (el ladrón me pegó un tironazo al bolso/me rompió el bolso/yo me quedé con el bolso en una mano y él con la tira suelta en la suya/pokerface/estaba flanqueada por un lituano anchote y un italiano gordo/el ladrón se fue corriendo).

Le digo que no se lo voy a dar. El cani se enfada y hace mención de querer estirar el cable para llevarselo todo detrás. Dicho sea de paso, es la cosa más estúpida del universo porque tenía los cascos puestos en plan collar. Me hubiera robado a mí de extra. Cascos, iPod y fémina de 23 años: paga 2 y llévate 3. En definitiva, me aparto y empieza EL FOCKIN ATAQUE DE VERBORREA FRUTO DE MI NERVIOSISMO. Le mencioné todas las razones que yo tenía para que no me robara el iPod. Punto por punto. Ya sabéis que a mí los puntos me gustan mucho.


1. Cani manisero, no sabes usar un iPod. No lo digo por ofenderte, pero es así. Para cuando aprendieras a hacerlo se te habría gastado la batería. Y aunque encuentres un cable para cargarlo necesitas un ordenador para cambiar la música de dentro. ¿A que no tienes ordenador? ¿Ves lo que te digo?.

2. Cani manisero, en ese caso no te gustaría pasarte la eternidad escuchando mi música sin poderla cambiar. Créeme, no te gustaría.

3. Cani manisero, dado que mis cascos son nuevos y relucientes me atrevo a deducir que has pensado que el iPod sería igual de bonito. PUES NO. Mi iPod nano es vieeeeeeejo vieeeeeejo vieeeeejo. No encontrarías a nadie que quisiera comprártelo. Asúmelo, por Valencia se roban iPods más nuevos.

4. Cani manisero, te voy a enseñar el motivo definitivo por el cual no vas a poder hacer NADA con el maldito trasto. ¿Ves esa inscripción grabada a laser de ahí detrás? ¿Las ves? Puedes ver que yo he intentado rayarla y, pese a todo, la inscripción sigue grabada igual de fuerte que antes. Es la magia del laser. ¿Qué crees que va a pensar la gente cuando te vea escuchando mi música en una cosa que tiene eso escrito? ¿Quieres que piensen que eres del club del pepino? ¿Crees que vas a poder venderlo con eso ahí detrás?.


El cani manisero decía Eh que me tah rayando, dame el áipo ya deunavez cada vez que le salía con algo nuevo, pero al final me dijo que ya estaba bien, que ahí me quedaba yo con mi miehldha y que se había cansao. Se fue y se encontró con un conocido (¿?) en la esquina de la acera donde yo estaba. El tío estaba muy enfadado, me señalaba y se señalaba a la cabeza y hacía ese gesto que hace la gente con la cabeza hacia delante y hacia atrás muy deprisa cuando se enfadan mucho (os haría un vídeo pero os tocaríais, guarras). El caso: cuando me subí al coche el tío seguía enfadado. Ni se dió cuenta de que yo había desaparecido.


Y esa es la historia de como mi sucia demagogia ocasional me salvó de ser atracada. Obviamente al cani no le hablaba en un tono tan sobrao como el de arriba, pero básicamente los motivos son los mismos.

Y juro no volver a hacerlo.





* He cometido ilegalidades en más países desde que llegué a la mayoría de edad. Entregadme a los turcos por enterrar animales en parques públicos con hachas, pero no por historias de custodia compartida que eso da hasta vergüenza.

viernes, 4 de marzo de 2011

Notes review

El otro día me exigieron que diera una sola razón por la cual odiar a los sociólogos. Yo dije que las tablas de operacionalización esas del demonio que hacen. El infraser con el que estaba discutiendo me dijo que ahora esas tablas las hacen máquinas (ya se que existen programas para ello, pero el chico dijo máquinas... como cuando tu abuela te dice apaga ese aparejo mientras señala a la tele). Qué quieres que te diga, le dije, a mí JR me hizo hacerla a mano. Y casi pierdo un ojo en el intento.

Hela aquí, operacionalización de variables demoníaca.

Buscando esa misma hoja que sale en la foto entre mis apuntes de tercero me topé con mil y una notas al márgen de mis apuntes, dibujos de penes y chorradas del estilo. Algunas me hicieron mucha gracia - otras no. Y racopilé algunas.

Los penes del gato de Gocho y el mío, un tema siempre recurrente a la par que polémico. Al final no quedó claro cuál de ambos era el anormal. Yo sigo pensando que el anormal es Satur.


El gatopolla de Gocho, otra vez. Por lo visto lo de Gocho con mis apuntes, los gatos y los penes es un no parar. En realidad Gocho es una bellísima persona y será un abogado muy inteligente y agresivo.

Los fallos wicksellianos, motivo por el cual me pueden arrebatar la licenciatura tras leer esta frase. Afortunadamente nadie se va a chivar (extra de intimidación cuando digo esto con una taja en la cara + nariz rota de serie) y todos contemplaremos cómo me meto en... lo que se deje meter. Pa' qué engañarnos.

Tenía Comunitario los jueves a las 19,30. Lo recuerdo con una nitidez pasmosa. A las 9 Bea y yo salíamos del fucking aulario y corríamos hacia el tranvía. Luego corríamos para pillar el metro en Benimaclet. Luego corríamos por toda la calle Bailén para pillar el último bus (en aquel entonces la línea de metro hasta el aeropuerto no estaba abierta). Bueno, me pasé todos esos jueves mirando a JCN dar clase desde el estrado y preguntándome cómo narices iba a aprobar esa asignatura. Cuando he visto esta hoja me he preguntado cómo narices la aprobé. Y (lo que es peor) me estoy preguntando cómo aprobaré Derecho del Estado con JCN en junio.

También me pregunto muchas veces cómo aprobé Micro.


Las clases de Historia de España eran un coñazo. Y encima a la hora de la siesta. Un día nos preguntamos cómo sería el avatar del msn de Carlos III. Y bueno, salió eso.

Krushchev en la Conferencia de París de 1960, visiblemente cabreado porque los estadounidenses habían mandado algunos U2 al Kremlin para grabar sus duchas matutinas.


Es el mejor título para un libro de rent seeking AND YOU KNOW IT. Intentamos dibujar una gambuga, pero no salió muy bien .__.


Ésta es la que más tela trae. Lo que está escrito en urdu lo escribió Fahad y significa algo así como "qué coño dices/deja de decir tonterías". Yo escribí lo de que él se está tocando, pero pasó de ser una coña a ser cierto. Estábamos los cuatro pimpines de siempre sentados en una mesa en el Nero de Besiktas y el tío que se sentó en nuestra mesa de al lado llegó y empezó a desplegar periódicos sin ton ni son. Cuando nos dimos cuenta ya era tarde. El tío había puesto las hojas de manera que hacían de mantel y tapaban lo que pasaba por debajo de la mesa. Y estaba dándole a la cigala a escaso metro y medio de mí. Sólo de volver a ver esa hoja me ha venido por la espalda un aire frío. Imaginad el asco.


Quedan más, pero me deprime mucho ver mis apuntes y pensar que me he olvidado de casi todo, así que continuaré otro día. Supongo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Londres, segundo asalto

Dado que tenía que pasar por Londres para volver a Valencia (bueno, no, podía pasar por Milán, Charleroi o Alicante) decidí que era una buena idea pasar unos días aquí con mi prima. A modo de celebración del final de exámenes. La excusa nunca es importante.La cuestión es que yo ya me pasé un mes viviendo en Londres. No es que lo haya visto todo, pero tampoco es el mismo espíritu. Así que decidí re-visitar los sitios que más me habían gustado e ir a los que no había podido ir cuando estuve aquí por ¿miedo? o por mal rollo. Creo que tras vivir un año en Estambul ya nada me da miedo. Hace tres años ir a Lambeth me daba malrro, y el jueves me metí en tantos callejones oscuros y pregunté a tantas chungas por sitios que ya me da igual.El caso, Londres para gente que ya ha estado. Let's begin.


Día 1 - Llegada, Borough, City y el puente.
Cogí el 292 en Cracovia a las 7,25 de la mañana. Me dejó en Balice. Facturé. Cojo el avión. Llego a Stansted y cojo el Terravision hasta Liverpool St. Línea Circle hasta Monument. De allí, una parada en la Northern hasta London Bridge. De allí a Guy's Hospital, que es donde trabaja mi prima, cargada con las dos maletas. Llegué al hospital a las malditas 2 de la tarde. Muerta.

Dejé las maletas en su despacho y me dijo un par de cosas para ver mientras ella acababa de trabajar.

La réplica del barco de Francis Drake.

Es lo que tiene hacer fotos de noche.

El mercado de Borough.
En persona parecía mucho menos adorable. De hecho estaba un poco acojonada.

Yo decidí que estaba cansada pero no mucho y me fuí al Támesis a ver el puente, la torre de Londres y el pepino.


Y NO CONFORME CON ELLO me volví a mi antiguo neighbourhood a pasear.

No llegué a Barbican porque me parecía una brutalidad y se estaba haciendo hora de que mi prima saliera. Me volví al hospital. Fue gracioso porque le mandé un mensaje desde su despacho. Vamos, que me colé en un laboratorio de investigación así por todo el morro. Sin pase ni nada. Me alegré al ver que mis dotes delictivas siguen funcionando al 100%. Celia aprovechó que unas de sus muestras se estaban secando y me hizo un tour por los laboratorios: me enseñó su laboratorio y una sala con muestras de células. Me recordó bastante a cuando hacia laboratorio en el instituto, sólo que sin pringarme con azul de metileno y con unas células en las que se veía hasta el núcleo. Fuimos a hacernos un café a la cafetería del hospital, que tiene unas vistas impresionantes (lástima que estuviera nublado). Luego ella metió todas las plaquetas en un plástico para congelarlas y nos fuimos a Earl's Court a dejar los trastos en casa.

La otra parte graciosa es que a Celia no le funcionaba el calentador, de modo que no había ni calefacción ni agua caliente. Vino su casero a dejarnos un calefactor extra para calentar el piso y nos fuimos a comprar cosas para hacer la cena. Yo estaba MUY cansada y ella también, así que nos tomamos el resto del día con calma y nos fuimos a dormir. Las dos juntitas, para no pasar frío.


Día 2: Hammersmith, Camden, Covent Garden, Leicester y Borough.
Cada vez que pienso en todo lo que hice en este día me da algo. Fuí primero al Primark de Hammersmith (mi antiguo neighbourhood 2, porque mi academia de inglés estaba allí) a comprar algunas cosillas. Volví a casa a dejarlas y estaban en el piso dos señores cambiando la caldera. Pues nada, me voy a pasear a Camden.


Camden fue ya el ataque de nostálgia número 3, porque ví The World's End, las exclusas, el bar orgánico donde el camarero judío le dijo a una amiga que tenía tetazas en perfecto castellano y el mercado que aterrorizó a Lourdes. Dios, si hasta esta mañana hemos estado rememorando el momento en el que compró una cartera fake de Louis Vuitton y llamó a su madre totalmente emocionada para decirle que "es casi igual que la original". También me acordé del día en que decidimos ir a Coco a ver un concierto de Chaka Khan y cuando fuimos a comprar las entradas nos dijeron que Coco se había quemado y el concierto estaba suspendido. Vamos, que vi Coco por fuera y sin quemar. Comí algo en el Stables Market y me fuí a Covent Garden.

Covent Garden estaba taaaan soleado y taaaan tranquilo...

Allí fuí al David&Goliath y luego dí una vuelta buscando Neal's Yard. Cuando llegúe (tras hacer muchos amigos, porque sabía llegar desde Leicester pero no desde Covent Garden) me quedé sentada un ratito hasta que me entró el hambre. Y decidí volver a Earl's Court a comer alguna cosilla y a echarme una siesta.

Neal's Yard: allí donde mis horas muertas se localizaron durante tanto tiempo.

CRASO ERROR. Los de la caldera seguían en el piso. Yo quería matarles. Me comí un sandwich de esos gigantes, cogí el portátil y me fuí a Starbucks hasta que se fueran. No tenía ya capacidad para caminar más. A las dos horas volví y estaban recogiendo. Esa noche ya no nos ducharíamos con cazos ^^

Arreglé un poco el piso y me fuí a recoger a Celia a London Bridge. De allí fuimos a tomarnos algo a un pub super antiguo lleno de gente vestida rara (es Londres) y ya cuando se hizo tarde volvimos a casa de nuevo. Ese día lo vimos TODO en la tele. Vimos la enésima reposición de Friends, vimos Cómo conocí a vuestra madre, luego hacían The Big Bang Theory, luego Skins (la nueva temporada además) y luego mi programa favorito de la TV británica: My Big Fat Gipsy Wedding. Gitanos ingleses que se casan y salen en la tele mostrando todo su barroquismo. Yo caí dormida en -4.


Día 3: Battersea Power Station, Tate Britain, Chinatown y Leicester.

El último día decidí tomármelo con calma. Me levanté a las mil, me duché tranquilamente, llamé a easyjet para dar mis datos (long story) y salí de casa ya a la hora de comer. Comí algo en Earl's Court rodeada de italianos. Los italianos en Londres son un horror: no entienden nada. Y no sólo en referencia al idioma. No entienden cosas básicas como que los restaurantes no tienen zona de fumadores, o que si entran de diez en diez en los sitios tienen muy pocas probabilidades de poder sentarse juntos. Más por lástima hacia los pobres dependientes que hacia los malditos italianos vestidos con los plumíferos esos que parecen hechos con bolsas de basura, me dediqué muchas veces a traducir sus peticiones a los sufridos encargados de los locales. Y en fín, tampoco sirvió de mucho a juzgar por las caras de poker de unos u otros. Las posiciones de ambos actores en una situación de conflicto son claras:

1. El italiano no entiende por qué en el sitio no se puede fumar. Tampoco entiende por qué no hay un sitio destinado a tal fín. Y tampoco entiende por qué todo lleva pepino.

2. El dependiente, directamente, no entiende por qué preguntan cosas así.

En resumen, todo muy complejo.

Me fuí a Pimlico y saqué la típica foto de fan.

No puedo salir peor, soy consciente. Pero hacía demasiado viento.

Lo bueno vino después, cuando nadie sabía dónde estaba. Pregunté a un poli por la dirección de la Tate Britain para aclararme. Me señaló al otro lado del río. Le dije que no, que por allí no es. Pregunté a otro transeúnte y me orientó también hacia la otra orilla. Le dije que no. En esos momentos deseaba fervientemente haber cogido un mapa antes de salir de casa no ya para orientarme (eso es secundario), sino para tener una prueba empírica de que el resto de la gente NO TENÍA RAZÓN. Al final me harté y cogí un bus que me dejaba en Victoria. De allí cogí el metro hasta Pimlico (una maldita parada) y ya pude entrar tranquilamente a ver la exposición de Turner en la Tate.

Había quedado a las 17,30 con Celia en Leicester para ir a Chinatown, porque ese finde empezaba el año del conejo y habían decorado un poco el barrio. Yo no estoy muy puesta en cultura china (sabía que era el año nuevo chino porque las réplicas de Peluso iban a llegar una semana más tarde por las vacaciones que tenían o nosequé), pero había que verlo. Había ambientillo y muchos farolillos colgados por la calle. Encima hacía un viento del copón, yo no se de qué forma estarían atados pero esa noche allí no murió nadie golpeado por un farolillo.

De allí fuimos a cervecear por Covent Garden, luego a cenar en Leicester y ya de allí nos fuimos a casa a dormir unas escasas 4 horas (si llega).

Y eso fue todo (más o menos). Resulta gracioso que me fuera a Londres en plan relax y que acabara andando más que el tato, pero estoy teniendo tiempo de sobra para recuperarme. Ahora falta saber qué será lo próximo... .___.

viernes, 28 de enero de 2011

Auschwitz y cosas nazis

Sepan ustedes que, en previsión del current mood, me he hecho un té antes de ponerme a escribir ésto. Para que no sea tan... tan.

Me he levantado hecha mierda. Ho sent mare, no n'hi ha altra expressió. He tenido un día de esos muchos de ira incontrolable que Marina y Javi tan pacientemente soportaron en Estambul. Me levanto, desayuno y me voy hacia la estación de autobuses. Un frío que pela, un autobús lleno de españoles y portugueses que gritan. Un autobús post-soviético (para los que no lo sepan, aquí todas las cosas tienen dos tipos de aspecto: soviético y post-soviético) y la maravillosa nada a ambos lados de la carretera.

A todo ésto, me habían dicho que de ir a Auschwitz era mejor hacerlo sola. Eso, amigos, es una fantochada. Allí estaba yo, llena de comentarios por decir y rodeada de turistas a los que criticar. Nada, no vayáis a Auschwitz solos para disfrutar del silencio y apreciar la quietud de la muerte en armonía con uno mismo, porque ¿cómo vas a hacerlo, si estás rodeado de italianos que gritan?. Auschwitz no es que sea un parque de atracciones, pero vamos, tampoco es un museo.


A los talibanes de la fotografía que vais a criticar esta foto: ya se que si sale el cielo de fondo se leen las letras mejor, pero el arbol tapaba las últimas letras igual si la sacaba desde el otro extremo. Ya se que todos los que han ido a Auschwitz de visita han sacado ésta foto y todas las letras se leen perfectamente. Bueno, HOY NO.


La visita a Auschwitz se puede resumir en dos horas: las que tardas en ver La vida es bella. Visto un campo de concentración, vistos todos. No va a haber nada que no hayáis visto antes en un documental, película o libro. No vais a leer nada que no hayáis leído antes en los carteles del museo. Se va a Auschwitz a presenciar el horror in situ, a poner cara de circunstancias mientras miras el horno y, al salir de la sala, a poner la misma cara frente a los palos donde colgaban a los judíos. Es todo un ejercicio de apariencia. Y los directores del museo saben todo eso, para qué nos vamos a engañar.

De aquí colgaron a Rudolf Hess.

Es por ello que, para sacarte la lagrimita de manera segura, se recurre a unas exposiciones localizadas en algunos de los edificios donde estaban los despachos de las SS. En esos museos (yo entré porque encima de la puerta ponía "EXTERMINATION" así grande y bueno, ya se sabe) te enseñan los métodos de exterminio nazi (comentario obvio del día) y salen fotos y bla bla. Luego hay otro que me hace mucha gracia: se llama algo así como "Pruebas empíricas de la masacre practicada a los judíos" y te sacan sus enseres personales apelotonados. Ese tipo de exposiciones sirve para descubrir cosas tan interesantes como que todos los judíos llevaban gafas de luna redonda. Y ahora hablando en serio, no se si esta táctica está más enfocada al martirismo judeopolaco que siempre les gusta tanto sacar a relucir o a hacer constar la masacre a todos aquellos que niegan el holocausto.

Todos habéis visto la foto de los zapatos de los concentrados amontonados, lo se.

Mi conclusión de la visita es que los nazis tenían unos estrategas del copón. No me puedo imaginar un mejor enclave para instalar un campo de concentración que Auschwitz y Birkenau: no había NADA alrededor, están entre dos ríos y para llegar había que atravesar como 5 bosques. Hitler ha subido al tercer puesto de mitos a los que rezaría en caso de tener que dirigir una guerra (por delante siempre están Napoleón y el Tigre del Maestrazgo).*

Eso es exactamente lo que parece.

Como podéis imaginar me sentía FATAL por no estar llorando como todos los demás. Y eso que yo no he visto casi películas sobre el Holocausto. Igual es porque cada vez que veía algo traumático pensaba en Concha, mi profe de historia, diciendo que a los judíos que se portaban mal les mandaban al horno y no precisamente a por pan.

Voy a remarcar algo absolutamente ridículo pero que no me ha dejado de perseguir durante toda la tarde: una mujer que ha entrado al autobús y que tenía más bigote que mi ex-director del colegio. En serio, algo EXAGERADO.

No exagero cuando digo que era exactamente igual que el coso de la izquierda, pero en rubio.

Y claro, yo no podía dejar de mirar. Era hipnótico. Primero porque no sabía si era un hombre vestido de mujer (una chaqueta rosa con peluchones en la capucha no da lugar a equívoco). Y segundo, ¿qué clase de mujer se pone sombra de ojos y no se depila/afeita el bigote?


Podría seguir despotricando, pero creo que mi cupo de pataleos ha llegado a su tope. Nos vemos el sábado :*


* Me van a faltar dedos para contar los enemigos que me voy a ganar por tomarse esa frase en serio.

sábado, 22 de enero de 2011

Theo Hutchcraft is the new glam

Hay veces en las que pienso que estoy como un cencerro. No por mi comportamiento, sino por mi facilidad para desubicarme wherever I go.

Cogimos el tram desde Bagatela hasta una parada que se pronuncia "chichi cachic". El cómo se escribe es lo de menos (de hecho no se pronuncia así del todo, pero tiene más gracia). El caso es que a mí los alrededores me sonaban. Sabía que estábamos en Miascecko Studenckie, que también me sonaba de algo. Íbamos caminando hacia el Klub Studio, que es donde Hurts iba a dar el concierto, que está situado enmedio de la nada (tanto en el mapa como en la vida real).
Conforme vimos el lugar y fuimos avanzando dije algo así como "Vaya, todos estos edificios tienen pinta de residencias". Y una vez ya llegamos al Klub tuve una de esas sensaciones de dejà vu que te dejan medio descolocada.

El Klub estaba al lado del Lewiatan en el que había estado haciendo la compra durante medio mes, al lado de la residencia masculina donde hacían las fiestas, enfrente del parque donde los hooligans hacen botellón los días de partido, y a dos calles de Piast. Piast es la residencia donde estuve viviendo mientras buscaba piso. De hecho ya había visto antes el Klub: recuerdo pasar por delante buscando un lugar donde tomar una cerveza y darnos toda la impresión de ser un lugar de mala muerte.

Kurwa.

Como iba diciendo, situación espacial nula.

Nos pusimos en la cola, extrañamente poblada casi en su totalidad por individuos de más de 40 años. Llegamos a plantearnos en algún momento si en lugar de ser la cola de un concierto era la cola para el reparto de bienes racionados (e.g. arroz). Luego ya vimos que el moderneo polaco se basa en llevar unas Doc Martens con unas medias raras, un abrigo pelusón con los pelos más largos del mundo y un gorro infame. Y ahora que lo recuerdo, hacía un frío del carajo.

Cola para entrar, luego cola para dejar las cosas en el guardarropa y entrada a la sala en sí. No se cómo lo hicimos pero nos situamos en el peor lugar de todos: justo detrás de las cuatro personas más altas de la sala.


También estuvimos a punto de caernos al suelo antes del concierto, pero esa es otra historia.

Vamos, que estuvimos todo el concierto de Kamp! (los que tocaban primero) intentando atisbar lo que había encima del escenario. El primer grupo era... a ver, cómo describirlo. Eran los Animal Collective meets Starsailor polacos. La estrella del grupo, sorprendentemente, era el batería. Tocaba una especie de batería eléctrica consistente en dos sartenes cuadradas puestas boca abajo que sonaban como una batería (es lo que tienen las baterías eléctricas, me diréis). El chico en cuestión estaba, en palabras de Daniel, encantado de haberse conocido. Las chicas le adoraban, le gritaban, le pedían cosas en polaco... vamos, un desfase. Salió a recoger el escenario más tarde y vuelta otra vez a la histeria femenina.

Acabaron de tocar y vino un descanso. Diez minutos antes de que salieran Hurts una chica que estaba delante nuestra se desmayó. Que digo yo, estando allí desde las malditas 7 de la tarde o antes (eran las 9) tendría narices que se desmayara justo cuando iban a empezar. Pero bueno, empezaron, que es lo que importa. Y aquí ya vienen los videos que grabó Iria:




Empezaron con Unspoken y siguieron con Wonderful Life. Esta última estaba emocionante porque la gente llevaba folios con la frase "Never give up" impresa. El resto ya os lo podéis imaginar: típico concierto en el que te sabes todas las canciones.






Versionaron Confide in me de Kylie Minogue. Casi me da un chungo. Justificar a ambos lados

Hubo un momento en el que a una de las torres humanas que teníamos delante se le saltaron las gafas por los aires. Fue bastante gracioso ver al hombretón ese tan grande y tan homosexual al mismo tiempo desesperado agachándose repentínamente con la misma cara que pondría un polaco ahora mismo si viera a Hitler. De hecho le pegó una mirada a Iria por no recogérselas que casi la fulmina.

Al salir también sufrimos la furia de todas las señoras de mediana edad, las cuales se empeñaron en convertir la cola del guardarropa en un torneo de sumo. Empujones por doquier, y sin contemplación alguna, oiga. Pero sólo por el concierto y la compañía valió la pena sufrir los tormentos al entrar y al salir del mismo :)


Y ahora el resumen de los acontecimientos actuales:

1. La beca del Ministerio sigue sin llegar.
2. El dinero de los free movers también.
3. La erasmus prácticas me la confirman o desconfirman la semana que viene. Dicen que van a meter presión y yo les creo, aunque todavía no se por qué.

Ahora que lo leo, todo sigue igual que en septiembre... pero si mi vida no tuviera incertidumbre no sería mi vida.

Achuchones. Don't let go!

domingo, 9 de enero de 2011

Finde gastronómico en Lodz, parte II

Antes que nada, os digo que todas las fotos las tiene Natalia. Yo solo tengo dos y son... no se si representativas.

El viaje comienza. Me voy a la Kraków Glowny a encontrarme con Patryk. Después de gritarnos "CANIIIIIIIIIM!!!!" ("cariño" en turco) enmedio de la estación en una demostración de lo heterosexual que iba a ser el finde, viene la conversación del horror.

P: ¿Qué billetes hay que comprar? ¿Dónde están las taquillas? ¿El tren está arriba?
A: ¿Nunca has cogido un tren en los 23 años que llevas viviendo en Polonia?
P: No.
(great)
[acompaño a P a las taquillas a que compre los mismos billetes que yo había comprado el día anterior, checamos la pantalla de las llegadas y salidas para ver que andén nos toca]
A: OH DIOS MÍO NUESTRO TREN NO ESTÁ EN LA PANTALLA!
P: OH MY GOD OH MY GOD UNBELIEVABLE!!!
A: ¡Vamos a coger el tren ese que sale a las 10,15 que va a un lugar raro pero que seguro que pasa por Lodz!
P: Pero esa ciudad (totalmente impronunciable) está hacia el sur, y Lodz está hacia el norte...
A: ¿Y qué hacemos?
P: Bueno, vamos a cogerlo porque hay trenes que dan un rodeo y luego van hacia arriba.

Cogemos el tren.

A la hora y media de estar en el tren pasa el revisor y nos dice que qué narices hacemos en ese tren, si vamos en dirección contraria. Nos sugiere que bajemos en la siguiente parada y que tomemos el primer tren de vuelta a Krakow, y que se queda con los billetes para asegurarse de que pagamos el importe del trayecto que ya habíamos hecho en ese tren. Promete volver al acabar la ronda de revisor. La mujer que teníamos sentada delante resultó ser una profesora de geografía, y empezó a meterse con Patryk diciendo que qué vergüenza, que con lo mayor que era y todavía no sabía nociones básicas de geografía polaca, que ya le valía, que estaba desconcertando a su novia guiri del sur [esa es la parte buena, su novia era yo WTF?] y que ahora Polonia me iba a parecer un país desastroso y super confuso (lo és). Que Polonia tenía esa reputación por culpa de gente como él.

Que de hecho tiene pecado... estábamos volviendo a la ciudad de Patryk y él ni siquiera se había dado cuenta. Como el paisaje está siempre nevado y con los mismos árboles...

Vamos, que cuando el revisor volvió y se vió el percal nos perdonó el dinero del billete y nos devolvió los nuestros porque le dimos toda la lástima del mundo. Bajamos en una ciudad llamada Bochnia y compramos los billetes de vuelta a Kraków. Claro, cuando le escribí a Natalia y le dije que llegaríamos tarde porque nos habíamos perdido y estábamos en Bosnia se quedó muerta. Me dijo que por qué no había cogido el tren con Patryk. Yo le dije que ése era el problema, que había cogido el tren con Patryk.

En fín, tras 5 horas de viaje llegamos a Lodz a la hora de cenar. Fuimos a un bar en Konstantinów, el pueblo de Natalia. Nada más triste. El bar era el bajo de una casa normal pero convertido en bar. El bar en sí estaba bien y la cerveza era super barata. Allí conocimos a Polaca 1, 2, 3, 4 y a Polaco 1 y 2 (no recuerdo los nombres). Era la fiesta de bienvenida de una de ellas que acababa de volver de Uppsala, donde estaba haciendo unas prácticas.

Volvimos a casa y allí hice mi primer hamijo. Saqué la Pokédex pero no me dió resultado. La MasterBall que siempre llevo encima por si ocurren cosas como ésta tampoco. Menos mal que mi ingenio y deducción son infinitos y estoy hecha toda una Sherlock.

PRIUM PRIUM PRIUM PRIUM UN VENOMOTH SALVAJE APARECIÓ!

No llega a estar muerto y me come.

Al día siguiente nos levantamos pronto porque había que coger el bus de las 11, aunque acabamos cogiendo el de las 12. Fuimos al palacio Herbst y a la correspondiente fábrica. Y luego nos encontramos con Ania, otra erasmus de Estambul del año pasado, y fuimos a comer algo turco en plan celebración. El bar de siempre estaba cerrado y fuimos a un restaurante serio a comer iskender y adana kebab. Entre el desayuno y el atracón turco que nos pegamos parecía que íbamos a reventar. De hecho NADIE pudo acabarse la comida. Menos mal que teníamos cháchara para rato.

Por la tarde nos fuimos a Manufaktura de rebajas. Dió la casualidad de que estaban haciendo los castings para el Mam Talent! (el Poland's got talent!) y estuvimos un rato viendo los frikis polacos cantando. Nada que envidiar a los españoles, aunque lo cierto es que eché de menos un APM? polaco o algo. En resumen, todos cantaban muy mal.

Cenamos hasta morir (y eso que Patryk está a dieta) y fuimos a Lodz Kalinska...

Qué decir... Vamos por puntos:

1. Natalia tiene un novio que no habla pero que te invita a cervezas para compensar. Todos sus amigos hicieron lo mismo porque ninguno hablaba inglés. Desastre. Yo no recordaba que Patryk y Natalia tuvieran tanto saque.

2. Patryk baila de una manera bastante... digamos particular. Y eso es algo que no recordaba.

3. El bar en cuestión era un campo de nabos, pero dado que la escena básica estaba protagonizada por Patryk y yo bailando enmedio de cuatro tíos gigantes... pues éramos lo menos heterosexual que esa gente había visto en mucho tiempo.

4. Conocí a la versión polaca de Joseph Gordon-Levitt. Muy mono.

5. Cuando vino Grczeczek (el hermano de Natalia) a recogernos había mucho hielo en el suelo. Tanto que había que empezar a frenar a una distancia exagerada de los semáforos si estaban en rojo. La cuestión es que muchos semáforos no eran demasiado visibles por la niebla. Y claro, frenar despacito no evita que el coche resbale. Y acabamos resbalando tres veces y frenando en una intersección. Moraleja: los semáforos en Polonia son, ya de una vez por todas, optativos.

6. Que hagan un especial Españoles en Lodz porque la verdad es que es una pasada. No he visto a gente tan extraña en la vida. Todos hombres sin afeitar y siempre juntos, como una manada de gacelas Thompson. Mirando a todos los demás con extrañeza, como si les fueran a robar el vaso de cerveza. Contemplando los cuadros en las paredes mientras los comentan. Un show.

Volvimos a casa bastante tarde, pero nos lo pasamos çok güzel. Cotorreamos muchísimo y nos hicimos esos intercambios de información post-erasmus que taaaanto molan. Eso sí, al llegar a casa de Natalia todos nos quedamos dormidos en el momento en el que golpeamos la cabeza contra la cama.

Por la mañana otra vez: desayuno monumental y salida hacia la estación de tren, ésta vez con mayor éxito. Cinco horas de tren de vuelta, ésta vez sin percances ni cambios repentinos, pero con una niebla que nos ha dejado media hora enmedio de la nada.

Y eso ha sido todo... por supuesto, menos interesante que el anterior pero más emocionante y desastroso.

ACTUALIZACIÓN: Se me ha olvidado comentaros que la madre de Natalia se ha dedicado a cebarme todo el tiempo porque quería comprobar si con más comida de la que me dió la otra vez que fuí seguía sin engordar. Me he sentido un poco conejillo de indias .__.


PD- He unido el blog turco a éste. Era un lío y decidí que juntarlos es una buena idea. Además, estuve leyendo el otro y me estuve riendo sin parar acordándome de muchas cosas. Qué recuerdos :')