Wars, que era un avaricioso, lo planeó todo. Se lanzó al día siguiente al río, con su barquichuelo y la red más grande que tenía. La capturó. La sirena le pidió que la soltara. No se por qué me imagino toda esta escena como una discusión entre dos canis, de estilo "AAAAAI el Wars ehte, que me quiere meté en su caza, zin agua ni naaaaaa!". En definitiva, la sirena convenció a Wars de que no era una gran idea llevársela y dejarla dentro de su casucha de pescador sin agua para dejarla morir si él realmente estaba enamorado de ella como le repetía y repetía. No se cómo todavía, pero la sirena le dijo al pescador que se llamaba Sawa y que ella también estaba enamorada de él. Llegaron a un acuerdo mediante el cual Sawa le cantaría todas las tardes a Wars y él no intentaría pescarla. Y he aquí que la sirena se convirtió en el símbolo de la ciudad (¿?¿?).
Como buena destrozaleyendas, yo sigo pensando que la sirena le comió un poco la oreja al pescador para salvar el pellejo (y su 50% de escamas). Además, qué narices, las sirenas no existen.
Después de esta introducción, pasamos al típico Cosas que ver en Varsovia.
El parque de Chopin
Si alguno de vosotros va a Varsovia en verano o en otoño, no hay que dejar escapar la oportunidad de visitar este parque. Yo fuí en el momento justo, cuando las hojas estaban rojas, amarillas, marrones y verdes. Bueno, cuando había hojas. De hecho, las hojas de los árboles de Cracovia han caído esta semana. Es como un bosque en el interior de una ciudad gris. Porque si Varsovia es algo, es gris.
Se le llama el parque de Chopin no porque Chopin fuera allí a tocar el piano, sino porque por lo visto es la persona más famosa de Polonia (como politóloga tengo dos polacos famosos extras a todos vosotros). De hecho, tengo la teoría de que absolutamente todas las ciudades polacas tienen un museo dedicado a Chopin. En Varsovia quisieron salirse un poco de la norma e hicieron el museo (es como la paella de los domingos, ineludible) y el parque. Hay un recinto donde se puede encontrar una escultura del pianista y todos los domingos en verano hay conciertos de piano.
El palacio de cultura
Este edificio es el más controvertido de toda la ciudad. Stalin se lo regaló a la ciudad. Yo lo veo hasta como un gesto bonito. Imaginad que, tras la Segunda Guerra Mundial, el 90% de vuestra ciudad queda destruída. Varsovia es una ciudad completamente nueva, en el sentido de prácticamente todos los edificios tienen menos de 70 años. Obviamente la reconstrucción fue un proceso costoso en el que se hubo de invertir mucho tiempo y dinero, además de esfuerzo. Lo único de Varsovia que conserva el encanto polaco vintage es el centro, que fue reconstruido tal cual estaba antes de ser bombardeado. En resumen: visto un edificio en Varsovia, vistos todos. Desde esta perspectiva, yo considero que ésto es bonito:
Veo un poco tonto que los polacos odien este edificio por ser un regalo de Stalin. A modo de reproche, lo usaron como palacio de cultura y pusieron todo tipo de cosas capitalistas alrededor. Lo otro es que claro, si tienes que odiar todos los edificios que los rusos le regalaron a Varsovia corres el riesgo de odiar tu propia casa, porque la reconstrucción estuvo liderada por Rusia.
Ya ves tú, los polacos. Llegas, planificas su economía, suprimes un poco sus libertades a cambio de garantizar su supervivencia y te odian eternamente.
Stare Miasto
El centro de la ciudad, o lo que es lo mismo, el antiguo centro de la ciudad reconstruído. Se mantuvo la disposición inicial, se intentó mantener el estilo arquitectónico y también la finalidad de los edificios. Claro que las cosas nunca son igual: la columna del rey Zygmunt, antaño de mármol, ahora es de hormigón.
Todo tipo de monumentos dedicados a la insurgencia durante la Segunda Guerra Mundial y durante la adhesión de Polonia al bloque soviético, a los héroes del ghetto, a los judíos de las fosas comunes, a los judíos de los campos de concentración (estos dos últimos suelen ser los mismos, ¿por qué no economizan?) y a Juan Pablo II.
No nos dio tiempo a ver gran cosa porque durante ese fín de semana Gattu y yo caímos enfermos. La fuente infecciosa era la misma gabacha: la mejor amiga de su compañera de piso.
Noticias de última hora. Vuelvo a Valencia el 22 de diciembre y regreso a Cracovia el 5 de enero. Más vale que os portéis bien conmigo en navidad porque el vuelo me ha salido por riñón y medio.
Noticias de última hora. Vuelvo a Valencia el 22 de diciembre y regreso a Cracovia el 5 de enero. Más vale que os portéis bien conmigo en navidad porque el vuelo me ha salido por riñón y medio.
¿¡Qué cuento chino de amor es ese!?
ResponderEliminarEl Palacio de Cultura me parece muy mono, ¿¡qué problema tienen si encima no lo pagaron!?
Un foco infeccioso, en este caso japonés, me ha pillado a mí también... Cabrones.
Mua!