jueves, 3 de febrero de 2011

Londres, segundo asalto

Dado que tenía que pasar por Londres para volver a Valencia (bueno, no, podía pasar por Milán, Charleroi o Alicante) decidí que era una buena idea pasar unos días aquí con mi prima. A modo de celebración del final de exámenes. La excusa nunca es importante.La cuestión es que yo ya me pasé un mes viviendo en Londres. No es que lo haya visto todo, pero tampoco es el mismo espíritu. Así que decidí re-visitar los sitios que más me habían gustado e ir a los que no había podido ir cuando estuve aquí por ¿miedo? o por mal rollo. Creo que tras vivir un año en Estambul ya nada me da miedo. Hace tres años ir a Lambeth me daba malrro, y el jueves me metí en tantos callejones oscuros y pregunté a tantas chungas por sitios que ya me da igual.El caso, Londres para gente que ya ha estado. Let's begin.


Día 1 - Llegada, Borough, City y el puente.
Cogí el 292 en Cracovia a las 7,25 de la mañana. Me dejó en Balice. Facturé. Cojo el avión. Llego a Stansted y cojo el Terravision hasta Liverpool St. Línea Circle hasta Monument. De allí, una parada en la Northern hasta London Bridge. De allí a Guy's Hospital, que es donde trabaja mi prima, cargada con las dos maletas. Llegué al hospital a las malditas 2 de la tarde. Muerta.

Dejé las maletas en su despacho y me dijo un par de cosas para ver mientras ella acababa de trabajar.

La réplica del barco de Francis Drake.

Es lo que tiene hacer fotos de noche.

El mercado de Borough.
En persona parecía mucho menos adorable. De hecho estaba un poco acojonada.

Yo decidí que estaba cansada pero no mucho y me fuí al Támesis a ver el puente, la torre de Londres y el pepino.


Y NO CONFORME CON ELLO me volví a mi antiguo neighbourhood a pasear.

No llegué a Barbican porque me parecía una brutalidad y se estaba haciendo hora de que mi prima saliera. Me volví al hospital. Fue gracioso porque le mandé un mensaje desde su despacho. Vamos, que me colé en un laboratorio de investigación así por todo el morro. Sin pase ni nada. Me alegré al ver que mis dotes delictivas siguen funcionando al 100%. Celia aprovechó que unas de sus muestras se estaban secando y me hizo un tour por los laboratorios: me enseñó su laboratorio y una sala con muestras de células. Me recordó bastante a cuando hacia laboratorio en el instituto, sólo que sin pringarme con azul de metileno y con unas células en las que se veía hasta el núcleo. Fuimos a hacernos un café a la cafetería del hospital, que tiene unas vistas impresionantes (lástima que estuviera nublado). Luego ella metió todas las plaquetas en un plástico para congelarlas y nos fuimos a Earl's Court a dejar los trastos en casa.

La otra parte graciosa es que a Celia no le funcionaba el calentador, de modo que no había ni calefacción ni agua caliente. Vino su casero a dejarnos un calefactor extra para calentar el piso y nos fuimos a comprar cosas para hacer la cena. Yo estaba MUY cansada y ella también, así que nos tomamos el resto del día con calma y nos fuimos a dormir. Las dos juntitas, para no pasar frío.


Día 2: Hammersmith, Camden, Covent Garden, Leicester y Borough.
Cada vez que pienso en todo lo que hice en este día me da algo. Fuí primero al Primark de Hammersmith (mi antiguo neighbourhood 2, porque mi academia de inglés estaba allí) a comprar algunas cosillas. Volví a casa a dejarlas y estaban en el piso dos señores cambiando la caldera. Pues nada, me voy a pasear a Camden.


Camden fue ya el ataque de nostálgia número 3, porque ví The World's End, las exclusas, el bar orgánico donde el camarero judío le dijo a una amiga que tenía tetazas en perfecto castellano y el mercado que aterrorizó a Lourdes. Dios, si hasta esta mañana hemos estado rememorando el momento en el que compró una cartera fake de Louis Vuitton y llamó a su madre totalmente emocionada para decirle que "es casi igual que la original". También me acordé del día en que decidimos ir a Coco a ver un concierto de Chaka Khan y cuando fuimos a comprar las entradas nos dijeron que Coco se había quemado y el concierto estaba suspendido. Vamos, que vi Coco por fuera y sin quemar. Comí algo en el Stables Market y me fuí a Covent Garden.

Covent Garden estaba taaaan soleado y taaaan tranquilo...

Allí fuí al David&Goliath y luego dí una vuelta buscando Neal's Yard. Cuando llegúe (tras hacer muchos amigos, porque sabía llegar desde Leicester pero no desde Covent Garden) me quedé sentada un ratito hasta que me entró el hambre. Y decidí volver a Earl's Court a comer alguna cosilla y a echarme una siesta.

Neal's Yard: allí donde mis horas muertas se localizaron durante tanto tiempo.

CRASO ERROR. Los de la caldera seguían en el piso. Yo quería matarles. Me comí un sandwich de esos gigantes, cogí el portátil y me fuí a Starbucks hasta que se fueran. No tenía ya capacidad para caminar más. A las dos horas volví y estaban recogiendo. Esa noche ya no nos ducharíamos con cazos ^^

Arreglé un poco el piso y me fuí a recoger a Celia a London Bridge. De allí fuimos a tomarnos algo a un pub super antiguo lleno de gente vestida rara (es Londres) y ya cuando se hizo tarde volvimos a casa de nuevo. Ese día lo vimos TODO en la tele. Vimos la enésima reposición de Friends, vimos Cómo conocí a vuestra madre, luego hacían The Big Bang Theory, luego Skins (la nueva temporada además) y luego mi programa favorito de la TV británica: My Big Fat Gipsy Wedding. Gitanos ingleses que se casan y salen en la tele mostrando todo su barroquismo. Yo caí dormida en -4.


Día 3: Battersea Power Station, Tate Britain, Chinatown y Leicester.

El último día decidí tomármelo con calma. Me levanté a las mil, me duché tranquilamente, llamé a easyjet para dar mis datos (long story) y salí de casa ya a la hora de comer. Comí algo en Earl's Court rodeada de italianos. Los italianos en Londres son un horror: no entienden nada. Y no sólo en referencia al idioma. No entienden cosas básicas como que los restaurantes no tienen zona de fumadores, o que si entran de diez en diez en los sitios tienen muy pocas probabilidades de poder sentarse juntos. Más por lástima hacia los pobres dependientes que hacia los malditos italianos vestidos con los plumíferos esos que parecen hechos con bolsas de basura, me dediqué muchas veces a traducir sus peticiones a los sufridos encargados de los locales. Y en fín, tampoco sirvió de mucho a juzgar por las caras de poker de unos u otros. Las posiciones de ambos actores en una situación de conflicto son claras:

1. El italiano no entiende por qué en el sitio no se puede fumar. Tampoco entiende por qué no hay un sitio destinado a tal fín. Y tampoco entiende por qué todo lleva pepino.

2. El dependiente, directamente, no entiende por qué preguntan cosas así.

En resumen, todo muy complejo.

Me fuí a Pimlico y saqué la típica foto de fan.

No puedo salir peor, soy consciente. Pero hacía demasiado viento.

Lo bueno vino después, cuando nadie sabía dónde estaba. Pregunté a un poli por la dirección de la Tate Britain para aclararme. Me señaló al otro lado del río. Le dije que no, que por allí no es. Pregunté a otro transeúnte y me orientó también hacia la otra orilla. Le dije que no. En esos momentos deseaba fervientemente haber cogido un mapa antes de salir de casa no ya para orientarme (eso es secundario), sino para tener una prueba empírica de que el resto de la gente NO TENÍA RAZÓN. Al final me harté y cogí un bus que me dejaba en Victoria. De allí cogí el metro hasta Pimlico (una maldita parada) y ya pude entrar tranquilamente a ver la exposición de Turner en la Tate.

Había quedado a las 17,30 con Celia en Leicester para ir a Chinatown, porque ese finde empezaba el año del conejo y habían decorado un poco el barrio. Yo no estoy muy puesta en cultura china (sabía que era el año nuevo chino porque las réplicas de Peluso iban a llegar una semana más tarde por las vacaciones que tenían o nosequé), pero había que verlo. Había ambientillo y muchos farolillos colgados por la calle. Encima hacía un viento del copón, yo no se de qué forma estarían atados pero esa noche allí no murió nadie golpeado por un farolillo.

De allí fuimos a cervecear por Covent Garden, luego a cenar en Leicester y ya de allí nos fuimos a casa a dormir unas escasas 4 horas (si llega).

Y eso fue todo (más o menos). Resulta gracioso que me fuera a Londres en plan relax y que acabara andando más que el tato, pero estoy teniendo tiempo de sobra para recuperarme. Ahora falta saber qué será lo próximo... .___.

viernes, 28 de enero de 2011

Auschwitz y cosas nazis

Sepan ustedes que, en previsión del current mood, me he hecho un té antes de ponerme a escribir ésto. Para que no sea tan... tan.

Me he levantado hecha mierda. Ho sent mare, no n'hi ha altra expressió. He tenido un día de esos muchos de ira incontrolable que Marina y Javi tan pacientemente soportaron en Estambul. Me levanto, desayuno y me voy hacia la estación de autobuses. Un frío que pela, un autobús lleno de españoles y portugueses que gritan. Un autobús post-soviético (para los que no lo sepan, aquí todas las cosas tienen dos tipos de aspecto: soviético y post-soviético) y la maravillosa nada a ambos lados de la carretera.

A todo ésto, me habían dicho que de ir a Auschwitz era mejor hacerlo sola. Eso, amigos, es una fantochada. Allí estaba yo, llena de comentarios por decir y rodeada de turistas a los que criticar. Nada, no vayáis a Auschwitz solos para disfrutar del silencio y apreciar la quietud de la muerte en armonía con uno mismo, porque ¿cómo vas a hacerlo, si estás rodeado de italianos que gritan?. Auschwitz no es que sea un parque de atracciones, pero vamos, tampoco es un museo.


A los talibanes de la fotografía que vais a criticar esta foto: ya se que si sale el cielo de fondo se leen las letras mejor, pero el arbol tapaba las últimas letras igual si la sacaba desde el otro extremo. Ya se que todos los que han ido a Auschwitz de visita han sacado ésta foto y todas las letras se leen perfectamente. Bueno, HOY NO.


La visita a Auschwitz se puede resumir en dos horas: las que tardas en ver La vida es bella. Visto un campo de concentración, vistos todos. No va a haber nada que no hayáis visto antes en un documental, película o libro. No vais a leer nada que no hayáis leído antes en los carteles del museo. Se va a Auschwitz a presenciar el horror in situ, a poner cara de circunstancias mientras miras el horno y, al salir de la sala, a poner la misma cara frente a los palos donde colgaban a los judíos. Es todo un ejercicio de apariencia. Y los directores del museo saben todo eso, para qué nos vamos a engañar.

De aquí colgaron a Rudolf Hess.

Es por ello que, para sacarte la lagrimita de manera segura, se recurre a unas exposiciones localizadas en algunos de los edificios donde estaban los despachos de las SS. En esos museos (yo entré porque encima de la puerta ponía "EXTERMINATION" así grande y bueno, ya se sabe) te enseñan los métodos de exterminio nazi (comentario obvio del día) y salen fotos y bla bla. Luego hay otro que me hace mucha gracia: se llama algo así como "Pruebas empíricas de la masacre practicada a los judíos" y te sacan sus enseres personales apelotonados. Ese tipo de exposiciones sirve para descubrir cosas tan interesantes como que todos los judíos llevaban gafas de luna redonda. Y ahora hablando en serio, no se si esta táctica está más enfocada al martirismo judeopolaco que siempre les gusta tanto sacar a relucir o a hacer constar la masacre a todos aquellos que niegan el holocausto.

Todos habéis visto la foto de los zapatos de los concentrados amontonados, lo se.

Mi conclusión de la visita es que los nazis tenían unos estrategas del copón. No me puedo imaginar un mejor enclave para instalar un campo de concentración que Auschwitz y Birkenau: no había NADA alrededor, están entre dos ríos y para llegar había que atravesar como 5 bosques. Hitler ha subido al tercer puesto de mitos a los que rezaría en caso de tener que dirigir una guerra (por delante siempre están Napoleón y el Tigre del Maestrazgo).*

Eso es exactamente lo que parece.

Como podéis imaginar me sentía FATAL por no estar llorando como todos los demás. Y eso que yo no he visto casi películas sobre el Holocausto. Igual es porque cada vez que veía algo traumático pensaba en Concha, mi profe de historia, diciendo que a los judíos que se portaban mal les mandaban al horno y no precisamente a por pan.

Voy a remarcar algo absolutamente ridículo pero que no me ha dejado de perseguir durante toda la tarde: una mujer que ha entrado al autobús y que tenía más bigote que mi ex-director del colegio. En serio, algo EXAGERADO.

No exagero cuando digo que era exactamente igual que el coso de la izquierda, pero en rubio.

Y claro, yo no podía dejar de mirar. Era hipnótico. Primero porque no sabía si era un hombre vestido de mujer (una chaqueta rosa con peluchones en la capucha no da lugar a equívoco). Y segundo, ¿qué clase de mujer se pone sombra de ojos y no se depila/afeita el bigote?


Podría seguir despotricando, pero creo que mi cupo de pataleos ha llegado a su tope. Nos vemos el sábado :*


* Me van a faltar dedos para contar los enemigos que me voy a ganar por tomarse esa frase en serio.

sábado, 22 de enero de 2011

Theo Hutchcraft is the new glam

Hay veces en las que pienso que estoy como un cencerro. No por mi comportamiento, sino por mi facilidad para desubicarme wherever I go.

Cogimos el tram desde Bagatela hasta una parada que se pronuncia "chichi cachic". El cómo se escribe es lo de menos (de hecho no se pronuncia así del todo, pero tiene más gracia). El caso es que a mí los alrededores me sonaban. Sabía que estábamos en Miascecko Studenckie, que también me sonaba de algo. Íbamos caminando hacia el Klub Studio, que es donde Hurts iba a dar el concierto, que está situado enmedio de la nada (tanto en el mapa como en la vida real).
Conforme vimos el lugar y fuimos avanzando dije algo así como "Vaya, todos estos edificios tienen pinta de residencias". Y una vez ya llegamos al Klub tuve una de esas sensaciones de dejà vu que te dejan medio descolocada.

El Klub estaba al lado del Lewiatan en el que había estado haciendo la compra durante medio mes, al lado de la residencia masculina donde hacían las fiestas, enfrente del parque donde los hooligans hacen botellón los días de partido, y a dos calles de Piast. Piast es la residencia donde estuve viviendo mientras buscaba piso. De hecho ya había visto antes el Klub: recuerdo pasar por delante buscando un lugar donde tomar una cerveza y darnos toda la impresión de ser un lugar de mala muerte.

Kurwa.

Como iba diciendo, situación espacial nula.

Nos pusimos en la cola, extrañamente poblada casi en su totalidad por individuos de más de 40 años. Llegamos a plantearnos en algún momento si en lugar de ser la cola de un concierto era la cola para el reparto de bienes racionados (e.g. arroz). Luego ya vimos que el moderneo polaco se basa en llevar unas Doc Martens con unas medias raras, un abrigo pelusón con los pelos más largos del mundo y un gorro infame. Y ahora que lo recuerdo, hacía un frío del carajo.

Cola para entrar, luego cola para dejar las cosas en el guardarropa y entrada a la sala en sí. No se cómo lo hicimos pero nos situamos en el peor lugar de todos: justo detrás de las cuatro personas más altas de la sala.


También estuvimos a punto de caernos al suelo antes del concierto, pero esa es otra historia.

Vamos, que estuvimos todo el concierto de Kamp! (los que tocaban primero) intentando atisbar lo que había encima del escenario. El primer grupo era... a ver, cómo describirlo. Eran los Animal Collective meets Starsailor polacos. La estrella del grupo, sorprendentemente, era el batería. Tocaba una especie de batería eléctrica consistente en dos sartenes cuadradas puestas boca abajo que sonaban como una batería (es lo que tienen las baterías eléctricas, me diréis). El chico en cuestión estaba, en palabras de Daniel, encantado de haberse conocido. Las chicas le adoraban, le gritaban, le pedían cosas en polaco... vamos, un desfase. Salió a recoger el escenario más tarde y vuelta otra vez a la histeria femenina.

Acabaron de tocar y vino un descanso. Diez minutos antes de que salieran Hurts una chica que estaba delante nuestra se desmayó. Que digo yo, estando allí desde las malditas 7 de la tarde o antes (eran las 9) tendría narices que se desmayara justo cuando iban a empezar. Pero bueno, empezaron, que es lo que importa. Y aquí ya vienen los videos que grabó Iria:




Empezaron con Unspoken y siguieron con Wonderful Life. Esta última estaba emocionante porque la gente llevaba folios con la frase "Never give up" impresa. El resto ya os lo podéis imaginar: típico concierto en el que te sabes todas las canciones.






Versionaron Confide in me de Kylie Minogue. Casi me da un chungo. Justificar a ambos lados

Hubo un momento en el que a una de las torres humanas que teníamos delante se le saltaron las gafas por los aires. Fue bastante gracioso ver al hombretón ese tan grande y tan homosexual al mismo tiempo desesperado agachándose repentínamente con la misma cara que pondría un polaco ahora mismo si viera a Hitler. De hecho le pegó una mirada a Iria por no recogérselas que casi la fulmina.

Al salir también sufrimos la furia de todas las señoras de mediana edad, las cuales se empeñaron en convertir la cola del guardarropa en un torneo de sumo. Empujones por doquier, y sin contemplación alguna, oiga. Pero sólo por el concierto y la compañía valió la pena sufrir los tormentos al entrar y al salir del mismo :)


Y ahora el resumen de los acontecimientos actuales:

1. La beca del Ministerio sigue sin llegar.
2. El dinero de los free movers también.
3. La erasmus prácticas me la confirman o desconfirman la semana que viene. Dicen que van a meter presión y yo les creo, aunque todavía no se por qué.

Ahora que lo leo, todo sigue igual que en septiembre... pero si mi vida no tuviera incertidumbre no sería mi vida.

Achuchones. Don't let go!

domingo, 9 de enero de 2011

Finde gastronómico en Lodz, parte II

Antes que nada, os digo que todas las fotos las tiene Natalia. Yo solo tengo dos y son... no se si representativas.

El viaje comienza. Me voy a la Kraków Glowny a encontrarme con Patryk. Después de gritarnos "CANIIIIIIIIIM!!!!" ("cariño" en turco) enmedio de la estación en una demostración de lo heterosexual que iba a ser el finde, viene la conversación del horror.

P: ¿Qué billetes hay que comprar? ¿Dónde están las taquillas? ¿El tren está arriba?
A: ¿Nunca has cogido un tren en los 23 años que llevas viviendo en Polonia?
P: No.
(great)
[acompaño a P a las taquillas a que compre los mismos billetes que yo había comprado el día anterior, checamos la pantalla de las llegadas y salidas para ver que andén nos toca]
A: OH DIOS MÍO NUESTRO TREN NO ESTÁ EN LA PANTALLA!
P: OH MY GOD OH MY GOD UNBELIEVABLE!!!
A: ¡Vamos a coger el tren ese que sale a las 10,15 que va a un lugar raro pero que seguro que pasa por Lodz!
P: Pero esa ciudad (totalmente impronunciable) está hacia el sur, y Lodz está hacia el norte...
A: ¿Y qué hacemos?
P: Bueno, vamos a cogerlo porque hay trenes que dan un rodeo y luego van hacia arriba.

Cogemos el tren.

A la hora y media de estar en el tren pasa el revisor y nos dice que qué narices hacemos en ese tren, si vamos en dirección contraria. Nos sugiere que bajemos en la siguiente parada y que tomemos el primer tren de vuelta a Krakow, y que se queda con los billetes para asegurarse de que pagamos el importe del trayecto que ya habíamos hecho en ese tren. Promete volver al acabar la ronda de revisor. La mujer que teníamos sentada delante resultó ser una profesora de geografía, y empezó a meterse con Patryk diciendo que qué vergüenza, que con lo mayor que era y todavía no sabía nociones básicas de geografía polaca, que ya le valía, que estaba desconcertando a su novia guiri del sur [esa es la parte buena, su novia era yo WTF?] y que ahora Polonia me iba a parecer un país desastroso y super confuso (lo és). Que Polonia tenía esa reputación por culpa de gente como él.

Que de hecho tiene pecado... estábamos volviendo a la ciudad de Patryk y él ni siquiera se había dado cuenta. Como el paisaje está siempre nevado y con los mismos árboles...

Vamos, que cuando el revisor volvió y se vió el percal nos perdonó el dinero del billete y nos devolvió los nuestros porque le dimos toda la lástima del mundo. Bajamos en una ciudad llamada Bochnia y compramos los billetes de vuelta a Kraków. Claro, cuando le escribí a Natalia y le dije que llegaríamos tarde porque nos habíamos perdido y estábamos en Bosnia se quedó muerta. Me dijo que por qué no había cogido el tren con Patryk. Yo le dije que ése era el problema, que había cogido el tren con Patryk.

En fín, tras 5 horas de viaje llegamos a Lodz a la hora de cenar. Fuimos a un bar en Konstantinów, el pueblo de Natalia. Nada más triste. El bar era el bajo de una casa normal pero convertido en bar. El bar en sí estaba bien y la cerveza era super barata. Allí conocimos a Polaca 1, 2, 3, 4 y a Polaco 1 y 2 (no recuerdo los nombres). Era la fiesta de bienvenida de una de ellas que acababa de volver de Uppsala, donde estaba haciendo unas prácticas.

Volvimos a casa y allí hice mi primer hamijo. Saqué la Pokédex pero no me dió resultado. La MasterBall que siempre llevo encima por si ocurren cosas como ésta tampoco. Menos mal que mi ingenio y deducción son infinitos y estoy hecha toda una Sherlock.

PRIUM PRIUM PRIUM PRIUM UN VENOMOTH SALVAJE APARECIÓ!

No llega a estar muerto y me come.

Al día siguiente nos levantamos pronto porque había que coger el bus de las 11, aunque acabamos cogiendo el de las 12. Fuimos al palacio Herbst y a la correspondiente fábrica. Y luego nos encontramos con Ania, otra erasmus de Estambul del año pasado, y fuimos a comer algo turco en plan celebración. El bar de siempre estaba cerrado y fuimos a un restaurante serio a comer iskender y adana kebab. Entre el desayuno y el atracón turco que nos pegamos parecía que íbamos a reventar. De hecho NADIE pudo acabarse la comida. Menos mal que teníamos cháchara para rato.

Por la tarde nos fuimos a Manufaktura de rebajas. Dió la casualidad de que estaban haciendo los castings para el Mam Talent! (el Poland's got talent!) y estuvimos un rato viendo los frikis polacos cantando. Nada que envidiar a los españoles, aunque lo cierto es que eché de menos un APM? polaco o algo. En resumen, todos cantaban muy mal.

Cenamos hasta morir (y eso que Patryk está a dieta) y fuimos a Lodz Kalinska...

Qué decir... Vamos por puntos:

1. Natalia tiene un novio que no habla pero que te invita a cervezas para compensar. Todos sus amigos hicieron lo mismo porque ninguno hablaba inglés. Desastre. Yo no recordaba que Patryk y Natalia tuvieran tanto saque.

2. Patryk baila de una manera bastante... digamos particular. Y eso es algo que no recordaba.

3. El bar en cuestión era un campo de nabos, pero dado que la escena básica estaba protagonizada por Patryk y yo bailando enmedio de cuatro tíos gigantes... pues éramos lo menos heterosexual que esa gente había visto en mucho tiempo.

4. Conocí a la versión polaca de Joseph Gordon-Levitt. Muy mono.

5. Cuando vino Grczeczek (el hermano de Natalia) a recogernos había mucho hielo en el suelo. Tanto que había que empezar a frenar a una distancia exagerada de los semáforos si estaban en rojo. La cuestión es que muchos semáforos no eran demasiado visibles por la niebla. Y claro, frenar despacito no evita que el coche resbale. Y acabamos resbalando tres veces y frenando en una intersección. Moraleja: los semáforos en Polonia son, ya de una vez por todas, optativos.

6. Que hagan un especial Españoles en Lodz porque la verdad es que es una pasada. No he visto a gente tan extraña en la vida. Todos hombres sin afeitar y siempre juntos, como una manada de gacelas Thompson. Mirando a todos los demás con extrañeza, como si les fueran a robar el vaso de cerveza. Contemplando los cuadros en las paredes mientras los comentan. Un show.

Volvimos a casa bastante tarde, pero nos lo pasamos çok güzel. Cotorreamos muchísimo y nos hicimos esos intercambios de información post-erasmus que taaaanto molan. Eso sí, al llegar a casa de Natalia todos nos quedamos dormidos en el momento en el que golpeamos la cabeza contra la cama.

Por la mañana otra vez: desayuno monumental y salida hacia la estación de tren, ésta vez con mayor éxito. Cinco horas de tren de vuelta, ésta vez sin percances ni cambios repentinos, pero con una niebla que nos ha dejado media hora enmedio de la nada.

Y eso ha sido todo... por supuesto, menos interesante que el anterior pero más emocionante y desastroso.

ACTUALIZACIÓN: Se me ha olvidado comentaros que la madre de Natalia se ha dedicado a cebarme todo el tiempo porque quería comprobar si con más comida de la que me dió la otra vez que fuí seguía sin engordar. Me he sentido un poco conejillo de indias .__.


PD- He unido el blog turco a éste. Era un lío y decidí que juntarlos es una buena idea. Además, estuve leyendo el otro y me estuve riendo sin parar acordándome de muchas cosas. Qué recuerdos :')

jueves, 30 de diciembre de 2010

2000-2011

Década nueva, zapatos nuevos.

Al menos eso parece que haya sido lo que me ha venido a la mente esta mañana. He tirado todos mis zapatos (bueno, todos no, pero la gran mayoría si) y los he renovado por completo. Ya se que es una cursilada hacer una metáfora con zapatos, pero la estoy haciendo. Que Dios me asista.

La década que se acaba ha sido la mejor de mi vida. Tampoco es muy complicado escoger una década de todas las que he vivido (solo hay 2!). Lo básico es obviar lo malo y en quedarse con lo bueno, y supongo que eso es lo que pretendo hacer. Los próximos exámenes serán los últimos, los próximos papeleos serán los peores y el camino será menos recto pero también menos pedregoso.

Y eso, que lo que en realidad queria hacer era robarle el resumen de la decada a Malonda.


Un momento

Todos los politologos del mundo habrian escogido la misma... blame Castells.


Una pelicula

Si el año hubiera acabado diferente podria haber sido otra...


Una cancion






Un concierto





Entended que que Franz Ferdinand toque en tu ciudad el dia de tu cumpleaños requiere una alineacion planetaria...


Una novela

Un cuadro

Edward Burn-Jones "The Last Sleep of King Arthur in Avalon" (Tate Britain)

Me ha costado media hora escoger un cuadro, pero creo que este es perfecto. Soy bastante fan de los pintores Prerrafaelitas y cuando estuve en la Tate Britain tuve una especie de ataque Stendhaliano con este cuadro.


Una alegria



Una foto

Bisbal, toca'm el pardal.


Una ciudad

Istanbul, not Constantinople.


Obviamente muchas cosas están cambiando, pero no creo que todo sea tan diferente a como era antes. Es bastante pesimista pensar que todo lo que tenia que pasar ha pasado ya, que nada podrá ser tan emocionante como antes y que a partir de ahora tengo mas cosas que perder. Pero beh, el maldito bagage me preocupa hoy menos que nunca. ¿Para que tener miedo de perder cosas, si se van a perder tarde o temprano?

Pues eso, que el mundo es muy feo y se acaban las trincheras.






lunes, 6 de diciembre de 2010

Lodz

Cogí el tren a las 10 y media el viernes, y 5 horas después había recorrido la mitad de Polonia (no, pero queda muy bonito). En el andén me esperaba Natalia, super preocupada por si no me reconocía. Luego su madre reconoció que estaba bastante sorprendida de que me hubiera reconocido dado que sólo se me veían los ojos.

Subimos al coche y, como teníamos tiempo antes de cenar, Natalia me llevó a la White Factory. Se trata de una fábrica (comentario obvio del día). Tengo que decir que la mayoría de las cosas turísticas en Lodz son fábricas porque durante el periodo anterior a la guerra su crecimiento industrial fue brutal. Se la considera la Manchester de Polonia. Además, no son fábricas pequeñas precisamente. Ésta, en particular, ha sido rediseñada como museo. Claro, la fábrica es tan grande que el museo no es sólo de una cosa. Las exposiciones que tenía eran:

- Fabricación de textiles en Lodz durante el siglo XX.
- Una exhibición temporal de iconos religiosos rusos.
- La moda en Polonia a través del siglo XX.
- El cuadro de la batalla de Grunwald de Jan Matejko hecho en tapiz y, lo que es más sorprendente, A TAMAÑO REAL (otra exposición itinerante).
- Una exposición fotográfica sobre la resistencia polaca frente a los rusos.
- Los proyectos finales de los estudiantes de bellas artes de Lodz, todos relacionados con los tapices.

Como pueden ver ustedes, todo muy ecléctico.

La batalla de Grunwald... como pueden ver, no es moco de pavo

De allí fuimos a Konstantynów, que es donde vive Natalia. Está como a 20 kilómetros de Lodz, pero con el coche se hacen enseguida. Allí nos recibieron sus padres, que fueron amabilísimos durante toda mi estancia y que estaban muy orgullosos de tener a una extranjera visitando su ciudad. La madre de Natalia me cebó: trozos de carne, ensalada de patata, ensalada normal, mandarinas como si se acabara el mundo, chocolate tradicional de navidad, té non-stop toda la cena y vodka "porque la niña debe tener mucho frío". Lo cierto es que después de 5 horas de tren yo tenía más hambre que Gandhi en su época de plenitud, y comí hasta casi reventar.

Cuando acabamos la cena estuvimos un rato hablando con sus padres, contándoles cosas de España y ellos viendo un libro con mapas y fotos para ver cómo es exactamente el lugar donde vivo. Había fotos de Manises, no te digo ná y te lo digo tó (pero no salía el Berni con el Golf haciendo low-riding). Cuando llegó su hermano Grczeczek (no se si se escribe así, ¿cómo saberlo?) nos fuimos a Lodz de nuevo a ver el mejor bar de la historia: el Lodz Kalinska.

La barra de Lodz Kalinska

El bar está decorado con originales del grupo artístico, pero con los más explícitos. Cuando haga un post sobre arte lo veréis mejor, pero en resumen son cuatro señores viejos que hacen cosas como ésta:

Sí, visto así no parece muy genial, PERO LO ES!

Y el bar en sí está lleno de artistas y de extranjeros, y de vez en cuando te puedes encontrar a uno de los señores del grupo artístico.

El día siguiente fue el día de la muerte. La primera parada fue la fábrica Herbst. Fue una de los principales motores de Polonia antes de la guerra (tiene el nombre más judío de la historia, supondréis que el hombre no se quedó aquí a esperar a Hitler). La fábrica es tan grande que dentro han construído lofts, pero son como cariiiisimos.

La fábrica es tres veces ésto. Ésta parte es la que todavía no está convertida en viviendas.

Justo al lado de la fábrica está el palacio Herbst, una maldita joya del estilo secesja sztuka (art nouveau polaco para profanos). En Lodz era normal que los dueños de las fábricas vivieran justo al lado de su lugar de trabajo en un palacio. Se podría decir que es el Marqués de Dosaguas aplicado a Lodz, pero en grande. Se puede visitar por dentro y también alberga exposiciones temporales de arte. La que yo ví en particular era una exposición dedicada a las mujeres.

Igualico que mi salón.

Tras visitar el museo nos pegamos una caminata desde allí hasta la calle Piotrkowska, que es la calle principal de Lodz. Comimos un dürüm döner en un lugar llamado Istanbul, con una pintura gigante de la mezquita azul en la pared, por los viejos tiempos. Como suele pasar cada vez que pides algo en turco en un restaurante de éste tipo en Polonia, el dueño nos invitó a çay.
La calle Piotrkowska es una especie de paseo de las celebridades del cine polaco. La escuela de cine de Lodz tiene cierto prestigio (Roman Polanski es su alumno más famoso) y hay estrellas por el suelo con los nombres de directores famosos como Krzysztof Kieslowski (el de Tres Colores: Azul, Blanco, Rojo) y el propio Polanski. También tiene esculturas a nivel de calle como la de Artur Rubinstein tocando el piano o Julian Tuwim escribiendo poemas.

Con el señor Rubinstein, que no parecía alegrarse mucho de verme.

Seguimos caminando hasta llegar al palacio de Izrael Poznanski, ahora teatro y sala de conciertos. Poznanski también vivía al lado de su fábrica, ahora convertida en un centro comercial un tanto inmenso llamado Manufaktura. Esa fábrica ahora se ha convertido en el centro de Lodz, dado que están poniendo allí todas las cosas interesantes. Pero lo que más me gustó de Manufaktura fue, sin duda, el MS^2.

Manufaktura, con su árbol de Navidad azul.

El Muzeum Sztuki al cuadrado es un museo de arte contemporáneo que me sorprendió porque no esperaba encontrar Magrittes, Klees y demás en una ciudad como Lodz. También tenían el primer cuadro de Roman Opalka, que es un señor que empezó un cuadro poníendo el número uno y lleva como cinco cuadros con tan sólo números hasta el infinito. Habia un Marcusi, un Ernst y un Chagall (oh Chagall). Tengo que hacer un post sobre arte, joder.

Natalia y yo reflejadas en el primer Opalka. Ya sabéis que es ver cosas de éstas y volverme loca.

Los señores del museo estaban bastante emocionados conmigo y me regalaron un poster y la guía para la exposición de las post-imágenes de la vida y los derechos del arte. Creo que es porque era la primera persona extranjera en visitar el museo (lleva 2 meses abierto). En definitiva, que tengo un poster gigante en polaco para poner en mi futura casa y quedar como una persona guay y cosmopolita.

Tras la visita del museo nos quedamos esperando a Grczeczek (sigo sin saber cómo se escribe) en una chocolatería. Cosa que agradecí bastante, porque estábamos a -15º y llevábamos todo el día andando. Fuimos a casa de Grczeczek a tomar un té y visitamos a sus abuelos también (¿?¿?). Luego volvimos a casa en el coche y allí los padres de Natalia siguieron con su rutina de comida a tope y vodka también. Vi por las noticias que había huelga de controladores aéreos y me acordé de que Marina y Javi estaban en Estambul en esos precisos momentos (un beso a los dos!).

Nos fuimos a dormir pronto porque estábamos cansadas como nunca y porque al día siguiente había que levantarse temprano para ir al lago a jugar a hockey. Creo que no he estado más emocionada en mi vida. Esa mañana fuimos al lago con todos los aparatos para jugar a hockey del padre de Natalia y con un trineo que lo menos debía tener 100 años.

Natalia y yo subidas al trineo colina abajo, bajo la atenta mirada de su padre tras propinarnos un señor empujón.

Como podéis ver el resultado no fue precisamente espectacular y salimos volando ambas.

El campo de hockey enmedio del lago.

Y no quería dejaros sin mostraros lo último que ví en Lodz antes de subir al tren...



Y ya creo que nos vemos en Navidad, que hay mucho curro que hacer y muchas cosas que estudiar :(

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Al filo de lo imposible

Mucha gente me está preguntando cómo me las estoy apañando para salir a la calle con -15º y un viento del copón. Dado que estos días no he estado muy presente por aquí, muchos de vosotros ya pensábais venir a recoger mi cadáver perdido por las calles de esta ciudad. Pero no, sigo viva. Y ahora os diré la razón.

Sí, este es un post que versa sobre las tácticas para combatir el frío.

El principal hecho que hay que afrontar es que no puedes hacer eso de donde fueres haz lo que vieres. Esta gente lleva mucho tiempo acostumbrada al frío. No puedes mirar a la gente por la calle y deducir que no hace frío porque has visto pasar a gente con una simple chaqueta de cuero. Seguramente ese hombre viene del norte de Polonia o ha estado en un calabozo ruso y sabe lo que es el frío de verdad. Acepta que eres español, que te abrigas como si se acabara el mundo cuando llega el invierno a Valencia y que si estás bajo cero son unos graditos de nada. ¿Sabéis que pasa cuando llega una ola de frío siberiano a España? Que llega debilitada porque primero choca contra todas las cadenas montañosas de Europa: Urales, Cárpatos, Alpes, como se llamen las montañas en las que está Clermont-Ferrand, Pirineos y, finalmente, llegan a España. Adivinad quién vive justo en la falda de barlovento de los Cárpatos.

El principal problema al que nos enfrentamos es que sí, es muy fácil salir a la calle con dos jerseys de lana y cincuenta medias debajo de los pantalones. Pero luego, mientras estás en clase sentada al lado del radiador y rascándote por doquier, te das cuenta de que ese procedimiento no es bueno. Si eres un tiarrón con su buena capa de grasa y sus quinientas calorías diarias puedes sobrevivir con cuatro cosas, pero no es mi caso. Pensad que yo doy el perfil de la típica persona que muere congelada durante la erasmus: española de 50 kilos de piel delicada y cantidad de sangre en su cuerpo ultralimitada. Yo doblo mi tamaño cuando salgo a la calle aquí. Éstas son las prendas básicas que yo uso para morir congelada (téngase en cuenta que soy lo más gelufo que hay).

CALCETINES
Los calcetines tienen que llegar hasta debajo de la rodilla como mínimo. Cuanto más gruesos sean mejor, aunque puede llegar a ser un problema cuando intentas ponerte unas botas y ves que tu pie ha subido tres tallas de golpe. En este punto distingo entre dos tipos de calcetines:

1. Calcetines interiores - Son los primeros. Será la única capa que esté en contacto con tu pie. Si son de lana gorda sólo podrás ponerte eso y las medias. Si son de una grosor normal puedes ponerte unos encima de otros, las medias y unos calcetines exteriores también, y todo eso probablemente quepa dentro de tu bota.

2. Calcetines exteriores - Estarán por encima de las medias y siempre llegarán por encima de las rodillas. Estos SÍ que tienen que ser de lana. Si no lo son, ¿para qué los llevas?.

Calcetines interiores a la izquierda y exteriores a la derecha

MEDIAS

Las medias también pueden ser de tres tipos:

1. Medias ordinarias - Las de toda la vida. Las que llevas en Valencia. Creo que sólo he llevado un par sencillo de medias puesto durante octubre. Estas medias sirven para ponerlas unas encima de las otras en los meses de otoño o para ponerselas debajo de las medias de lana en invierno. Siempre por encima de los calcetines interiores.

2. Medias de lana - Siempre irán por fuera. En días de frío extremo se pueden llevar debajo de los calcetines exteriores, pero he comprobado que a -10º con unos calcetines interiores, unas medias normales y unas de lana basta. A -20º la cosa cambiará, supongo.

3. Mallas - Sí, mallas de algodón. Se que son horribles, pero una capa extra nunca viene mal. Y las he añadido porque hoy voy con mallas sobre medias de lana y se está bastante bien.

También se pueden hacer combinaciones de medias con pantalones. Lo cierto es que cuando hay mucha nieve da mucha pereza llevar pantalones porque con las botas es mucho más cómodo llevar falda. Además, medias de lana con pantalones = morir de calor en clase.


LA CHAQUETA DE LA NIEVE

Sinceramente, a mí al principio llevar una chaqueta de la nieve me parecía de lo más antiestético y anti-estilo que hay. Claro que todo eso cambia cuando notas que el frío te corre por la espalda y temes una muerte inminente. Las polacas guays y modernas llevan chaquetas como las de Shelley Mulshine o Filippa Smeds, pero en días en los que la nieve se pone borde puedes acabar calada hasta los huesos. Es por eso que yo me compré una chaqueta que tiene 10k mm. de waterproof rating, 2 capas protectoras impermeables y 10k gramos de transpirabilidad. Los que me conocéis sabéis que he escrito eso sin saber qué es exactamente, pero lo que cuenta es que esa chaqueta me está salvando la vida. Y estos son los por qués:

- Por el trozo de lycra que permite que no haya ningún trozo de piel al descubierto entre el final de las mangas y el principio de los guantes.
- Porque tiene capucha impermeable también, con un relleno de pelo que 1. Hace más complicado que se caiga de mi cabeza cuando hace viento. 2. Abriga más.
- Porque tiene una especie de tela interior regulable con una goma que impide que el viento entre por debajo.
- Porque el cuello interior es de tela polar y mantiene la bufanda en su sitio.
- Porque los bolsillos están forrados del mismo pelo que la capucha y es genial meter las manos dentro y no notar los bolsillos fríos.


High-tech californiano, maldita sea.


EL POLARLa chaqueta no basta, señores. Con esa chaqueta en Valencia podría llevar manga corta debajo durante el invierno si quisiera, pero no aquí. El polar es lo que te permite no morir de calor cuando vas a clase. Me compré un polar medianamente largo, con cremallera frontal y, además, con cuello alto. Cuando voy a algún sitio me quito ambas cosas a la vez. El polar se queda dentro de la chaqueta y yo soy feliz en clase con una manga. Obviamente, si lo que llevas debajo de la chaqueta grande es un jersey de lana con otra manga debajo se puede prescindir del polar.

BOTAS
Las botas para la nieve son una horterada y aquí nadie las lleva. Bueno, sí, las chonis ultra-chonis polacas, pero no quedan bien. Y la italiana. La mayoría de la gente lleva botas normales, de caña alta y a veces de tacón grueso. En realidad lo que mejor iría, dadas sus suelas, serían unas Doc Martens. Pero claro, no pegan conmigo. Las botas normales tienen la pega de que, cuando llevas diez minutos pisando nieve, crean una película de hielo en la suela. Pueden ocasionar patinazos que derivan en acabar tirada en el suelo y, obviamente, mojarte entera y fastidiar el outfit. Pero mis reflejos de ninja y yo lo llevamos bastante bien.

GUANTES
Lo ideal serían unos guantes de piel o cualquier otro sustituto forrados para que no se mojen si se tercia una batalla de nieve (bastante probable entre los erasmus españoles). Pero yo voy con unos guantes de forro polar y no pasa nada. También es cierto que yo siempre ando con las manos en los bolsillos. Y que los erasmus españoles no me tiran bolas de nieve por miedo a mis huesudos puños.

BUFANDAS
Yo suelo llevar dos: una debajo del todo para mantener el cuello caliente y otra por encima para tapar la mayor parte de mi cara posible. Las pashminas no sirven, y los pañuelos tampoco. Por mucho que se vea a gente por la calle con ellos, debajo SEGURO que llevan una bufanda. Además, ellos son polacos. Tú no.

GORROS
Los gorros mantienen el calor en el cuerpo porque evitan que el calor salga hacia arriba. Yo también pensaba que era una leyenda urbana, pero resulta que hay mucha diferencia entre llevar gorro y no llevarlo. La combinación gorro-capucha de la chaqueta es bastante usual entre los habitantes de esta ciudad. También es usual LA CHAPKA!

Yo todavía no tengo una chapka y me apaño con ésto

Por último, también es importante hidratar bien la piel antes y después de salir a la calle. El hielo en la cara se siente como si el viento llevara agujas y puede quemarte la cara. El maquillaje es lo de menos, porque en caso de tormenta (como viene siendo hoy) vas a acabar con la cara mojada

Como podéis ver, eso de levantarse y pensar ¿qué me pongo? no siempre es tan sencillo. Y eso de vestirse en diez minutos en Polonia no existe :(

El próximo post será sobre la pequeña excursión que hice a Lodz para visitar a Natalia. Todavía estoy esperando a que me mande algunas de las fotos, así que to be continued and all that stuff.