Tengo un problema bastante gordo desde que he vuelto, y es que he olvidado cómo se separaba lo ordinario de lo extraordinario. Puede parecer simple, pero igual de normal me parece salir a tirar la basura que esconder a mi primo tras el asiento porque nos vamos a cruzar con la Guardia Civil. Ahora ya no hay que esconderlo, podéis colgar el teléfono que ya os veía marcando... *
Ayer mediocelebré Sant Jordi con M y le estaba contando algo que yo veía super gracioso. La típica historia que cuentas y te partes mientras hablas porque no aguantas la risa. De hecho hasta lo puse en twitter, en plan juas qué patético, me parto bla bla. La cuestión es que ella me miró con cara de ultrapreocupación y me dijo que estaba bastante pirada, que cómo se me ocurría y todas esas cosas que te M me dice de vez en cuando. Lo pensé y sí, podría haberme salido mal y haber llegado a casa sin la cartera, el móvil, el maldito iPod de los cojones y un navajazo supurando sangre en el costado. Pero bueno, os dejo a vosotros sacar vuestras propias conclusiones.
(inserte león de la Metro aquí)
Érase un martes de furia. Furia porque se había producido una sucesión de hechos desafortunados que habían derivado en que ese día recorriera Valencia haciendo eyerolls cada 5 minutos: me jodieron una conversación que podría haber sido memorable, todos los metros llegaron con retraso por tontadas, me crucé con todas las personas que odio y que, encima, tenían ganas de darme conversación y había tenido que disculparme con una profesora antes de ir a clase. Clase, por cierto, que me salté porque estaba ya hasta las narices de todos.
Llego a Manises a las malditas 8 de la tarde y espero a que vengan a por mí. Estoy yo tan tranquila oyendo cualquier mariconada aleatoria con mis cascos fucsia cuando se me acerca un cani de esos altos pero delgados y me pide que me quite los cascos. Me los quito.
Me dice que le de el mp3.
Miro al suelo y me río un segundo. Me río esencialmente por culpa del nerviosismo que me entra en ese momento. Y también porque la última vez que me intentaron robar derivó en una escena bastante patética (el ladrón me pegó un tironazo al bolso/me rompió el bolso/yo me quedé con el bolso en una mano y él con la tira suelta en la suya/pokerface/estaba flanqueada por un lituano anchote y un italiano gordo/el ladrón se fue corriendo).
Le digo que no se lo voy a dar. El cani se enfada y hace mención de querer estirar el cable para llevarselo todo detrás. Dicho sea de paso, es la cosa más estúpida del universo porque tenía los cascos puestos en plan collar. Me hubiera robado a mí de extra. Cascos, iPod y fémina de 23 años: paga 2 y llévate 3. En definitiva, me aparto y empieza EL FOCKIN ATAQUE DE VERBORREA FRUTO DE MI NERVIOSISMO. Le mencioné todas las razones que yo tenía para que no me robara el iPod. Punto por punto. Ya sabéis que a mí los puntos me gustan mucho.
1. Cani manisero, no sabes usar un iPod. No lo digo por ofenderte, pero es así. Para cuando aprendieras a hacerlo se te habría gastado la batería. Y aunque encuentres un cable para cargarlo necesitas un ordenador para cambiar la música de dentro. ¿A que no tienes ordenador? ¿Ves lo que te digo?.
2. Cani manisero, en ese caso no te gustaría pasarte la eternidad escuchando mi música sin poderla cambiar. Créeme, no te gustaría.
3. Cani manisero, dado que mis cascos son nuevos y relucientes me atrevo a deducir que has pensado que el iPod sería igual de bonito. PUES NO. Mi iPod nano es vieeeeeeejo vieeeeeejo vieeeeejo. No encontrarías a nadie que quisiera comprártelo. Asúmelo, por Valencia se roban iPods más nuevos.
4. Cani manisero, te voy a enseñar el motivo definitivo por el cual no vas a poder hacer NADA con el maldito trasto. ¿Ves esa inscripción grabada a laser de ahí detrás? ¿Las ves? Puedes ver que yo he intentado rayarla y, pese a todo, la inscripción sigue grabada igual de fuerte que antes. Es la magia del laser. ¿Qué crees que va a pensar la gente cuando te vea escuchando mi música en una cosa que tiene eso escrito? ¿Quieres que piensen que eres del club del pepino? ¿Crees que vas a poder venderlo con eso ahí detrás?.
El cani manisero decía Eh que me tah rayando, dame el áipo ya deunavez cada vez que le salía con algo nuevo, pero al final me dijo que ya estaba bien, que ahí me quedaba yo con mi miehldha y que se había cansao. Se fue y se encontró con un conocido (¿?) en la esquina de la acera donde yo estaba. El tío estaba muy enfadado, me señalaba y se señalaba a la cabeza y hacía ese gesto que hace la gente con la cabeza hacia delante y hacia atrás muy deprisa cuando se enfadan mucho (os haría un vídeo pero os tocaríais, guarras). El caso: cuando me subí al coche el tío seguía enfadado. Ni se dió cuenta de que yo había desaparecido.
Y esa es la historia de como mi sucia demagogia ocasional me salvó de ser atracada. Obviamente al cani no le hablaba en un tono tan sobrao como el de arriba, pero básicamente los motivos son los mismos.
Y juro no volver a hacerlo.
* He cometido ilegalidades en más países desde que llegué a la mayoría de edad. Entregadme a los turcos por enterrar animales en parques públicos con hachas, pero no por historias de custodia compartida que eso da hasta vergüenza.
Ayer mediocelebré Sant Jordi con M y le estaba contando algo que yo veía super gracioso. La típica historia que cuentas y te partes mientras hablas porque no aguantas la risa. De hecho hasta lo puse en twitter, en plan juas qué patético, me parto bla bla. La cuestión es que ella me miró con cara de ultrapreocupación y me dijo que estaba bastante pirada, que cómo se me ocurría y todas esas cosas que te M me dice de vez en cuando. Lo pensé y sí, podría haberme salido mal y haber llegado a casa sin la cartera, el móvil, el maldito iPod de los cojones y un navajazo supurando sangre en el costado. Pero bueno, os dejo a vosotros sacar vuestras propias conclusiones.
(inserte león de la Metro aquí)
Érase un martes de furia. Furia porque se había producido una sucesión de hechos desafortunados que habían derivado en que ese día recorriera Valencia haciendo eyerolls cada 5 minutos: me jodieron una conversación que podría haber sido memorable, todos los metros llegaron con retraso por tontadas, me crucé con todas las personas que odio y que, encima, tenían ganas de darme conversación y había tenido que disculparme con una profesora antes de ir a clase. Clase, por cierto, que me salté porque estaba ya hasta las narices de todos.
Llego a Manises a las malditas 8 de la tarde y espero a que vengan a por mí. Estoy yo tan tranquila oyendo cualquier mariconada aleatoria con mis cascos fucsia cuando se me acerca un cani de esos altos pero delgados y me pide que me quite los cascos. Me los quito.
Me dice que le de el mp3.
Miro al suelo y me río un segundo. Me río esencialmente por culpa del nerviosismo que me entra en ese momento. Y también porque la última vez que me intentaron robar derivó en una escena bastante patética (el ladrón me pegó un tironazo al bolso/me rompió el bolso/yo me quedé con el bolso en una mano y él con la tira suelta en la suya/pokerface/estaba flanqueada por un lituano anchote y un italiano gordo/el ladrón se fue corriendo).
Le digo que no se lo voy a dar. El cani se enfada y hace mención de querer estirar el cable para llevarselo todo detrás. Dicho sea de paso, es la cosa más estúpida del universo porque tenía los cascos puestos en plan collar. Me hubiera robado a mí de extra. Cascos, iPod y fémina de 23 años: paga 2 y llévate 3. En definitiva, me aparto y empieza EL FOCKIN ATAQUE DE VERBORREA FRUTO DE MI NERVIOSISMO. Le mencioné todas las razones que yo tenía para que no me robara el iPod. Punto por punto. Ya sabéis que a mí los puntos me gustan mucho.
1. Cani manisero, no sabes usar un iPod. No lo digo por ofenderte, pero es así. Para cuando aprendieras a hacerlo se te habría gastado la batería. Y aunque encuentres un cable para cargarlo necesitas un ordenador para cambiar la música de dentro. ¿A que no tienes ordenador? ¿Ves lo que te digo?.
2. Cani manisero, en ese caso no te gustaría pasarte la eternidad escuchando mi música sin poderla cambiar. Créeme, no te gustaría.
3. Cani manisero, dado que mis cascos son nuevos y relucientes me atrevo a deducir que has pensado que el iPod sería igual de bonito. PUES NO. Mi iPod nano es vieeeeeeejo vieeeeeejo vieeeeejo. No encontrarías a nadie que quisiera comprártelo. Asúmelo, por Valencia se roban iPods más nuevos.
4. Cani manisero, te voy a enseñar el motivo definitivo por el cual no vas a poder hacer NADA con el maldito trasto. ¿Ves esa inscripción grabada a laser de ahí detrás? ¿Las ves? Puedes ver que yo he intentado rayarla y, pese a todo, la inscripción sigue grabada igual de fuerte que antes. Es la magia del laser. ¿Qué crees que va a pensar la gente cuando te vea escuchando mi música en una cosa que tiene eso escrito? ¿Quieres que piensen que eres del club del pepino? ¿Crees que vas a poder venderlo con eso ahí detrás?.
El cani manisero decía Eh que me tah rayando, dame el áipo ya deunavez cada vez que le salía con algo nuevo, pero al final me dijo que ya estaba bien, que ahí me quedaba yo con mi miehldha y que se había cansao. Se fue y se encontró con un conocido (¿?) en la esquina de la acera donde yo estaba. El tío estaba muy enfadado, me señalaba y se señalaba a la cabeza y hacía ese gesto que hace la gente con la cabeza hacia delante y hacia atrás muy deprisa cuando se enfadan mucho (os haría un vídeo pero os tocaríais, guarras). El caso: cuando me subí al coche el tío seguía enfadado. Ni se dió cuenta de que yo había desaparecido.
Y esa es la historia de como mi sucia demagogia ocasional me salvó de ser atracada. Obviamente al cani no le hablaba en un tono tan sobrao como el de arriba, pero básicamente los motivos son los mismos.
Y juro no volver a hacerlo.
* He cometido ilegalidades en más países desde que llegué a la mayoría de edad. Entregadme a los turcos por enterrar animales en parques públicos con hachas, pero no por historias de custodia compartida que eso da hasta vergüenza.
Ja et cridaré quan em trobe amb un cani. A veure si aconsegueixes parlar amb ell per a que no em toque les pilotes XDD
ResponderEliminarOh Aleix, ¡mi nueva diosa del metal! JAJAJA
ResponderEliminarEPIC!
Aleix, no lo hagas en Brasil.... porfa jeje
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