Tras retrasos en los vuelos, la esperada tardanza en despegar de Ryanair, el desastre en el trasbordo (una larga espera en Londres) y una llegada a Cracovia cuando ya eran las 11 de la noche, el taxista nos llevó a un hostel muy cerca del centro y que probablemente sea el que recomiende a todos los que vengan a verme. No es que no los quiera en mi casa, es sólo que no quiero que nadie duerma en el suelo.
El hostel se llama Kadetus, y está en la misma calle que el palacio arzobispal de Cracovia. Desde allí todo parecía estar cerca. En realidad lo está, pero después de pasarse muchos días pateando la ciudad en busca de un piso cualquier trayecto me parecía una eternidad. Lo cierto es que luego, cuando nos trasladamos a la residencia, la cosa cambió bastante.
Pasamos de poder ir al curso de Polaco a pie a tener que ir en tranvía + un trayecto relativamente corto. La residencia se llama Piast. Estuvimos allí cuatro días, hasta que encontramos el piso. No se estaba mal: las habitaciones son dobles y el baño es compartido entre cuatro personas (un baño por cada dos habitaciones). Claro, no está mal para pasar unos días. Sólo de imaginar que tenía que compartir una cocina con todo el pasillo me quería morir. Cuando llegamos descubrí que había gente allí que llevaba un mes haciendo un curso intensivo de polaco - el curso de lenguas minoritarias que oferta la UE cuando te dan una erasmus. Yo llevaba media semana haciendo un cursillo de mierder y ya me quería morir...
El Survival Polish Course estuvo bien. Conocimos a la mayoría de los amiguetes allí y aprendimos a decir el nombre de las frutas y verduras en polaco, además de decir las cosas que nos gustan. Puedo decirle a un polaco aleatorio que me gusta nadar, y eso es algo que me llena de gozo. Además, la profesora se tronchaba con nosotros. Cualquier palabra que decíamos estaba bien. Incluso cuando cada uno de nosotros la pronunciaba de un modo totalmente diferente. La pobre se ganó el cielo.
Mientras estuvimos en Piast fuimos conociendo a los erasmus. Lo cierto es que el ambiente estaba bien, quitando el hecho de que la gente que estaba allí ya se conocía desde hacía un mes y nosotros nos sentíamos un poco intrusos. Con el tiempo fue llegando más gente que también estaba yendo al curso de supervivencia y ya la cosa empezó a ir a mejor. El problema de vivir en una residencia mientras buscas piso es LA HISTERIA. Conoces a alguien y el tema de conversación es, invariablemente, el piso. Encuentras a gente que está pagando un pastón por unos metros cuadrados inverosímiles. La gente que lleva allí un mes te dice que todavía no tiene piso y te quieres morir. Pero lo que no te dicen es desde cuándo empezaron a buscar. Vaya panda de histéricas. Pretendían encontrar piso en dos días.
En ese momento, obviamente, salió mi vena vaya panda de inútiles, cómo se nota que nunca han estado de erasmus. Es una vena un poco chorra, porque es obvio que la mayoría de la gente no hace las cosas como yo y se van de erasmus una sola vez.
Y creo que eso es todo. Cuando tenga más tiempo haré una nueva entrada quejándome sobre el tiempo, las fiestas erasmus, el sistema de registro de la universidad y la manía de los polacos de poner pepino y pepinillos A TODO. Y yo que pensaba que al volver de Estambul ese problema se solucionaría -.-
PD- Me parece normal que os preguntéis qué narices es una zapiekanka. Una zapiekanka es ésto:

Y sé que todos pensais que es un nombre bastante chorra, pero tenía presión para hacer el blog, presión porque mi hermana me está haciendo el banner y tenía que escoger un diseño acorde con el banner y presión por escoger un buen nombre. Decidí prescindir de la presión por escoger el nombre y... bueno, zapiekanka a secas estaba ya cogido. Le añadí una 'h' al final porque queda más cool (¿?).
Y sí, algún día pondré fotos y eso.
El hostel se llama Kadetus, y está en la misma calle que el palacio arzobispal de Cracovia. Desde allí todo parecía estar cerca. En realidad lo está, pero después de pasarse muchos días pateando la ciudad en busca de un piso cualquier trayecto me parecía una eternidad. Lo cierto es que luego, cuando nos trasladamos a la residencia, la cosa cambió bastante.
Pasamos de poder ir al curso de Polaco a pie a tener que ir en tranvía + un trayecto relativamente corto. La residencia se llama Piast. Estuvimos allí cuatro días, hasta que encontramos el piso. No se estaba mal: las habitaciones son dobles y el baño es compartido entre cuatro personas (un baño por cada dos habitaciones). Claro, no está mal para pasar unos días. Sólo de imaginar que tenía que compartir una cocina con todo el pasillo me quería morir. Cuando llegamos descubrí que había gente allí que llevaba un mes haciendo un curso intensivo de polaco - el curso de lenguas minoritarias que oferta la UE cuando te dan una erasmus. Yo llevaba media semana haciendo un cursillo de mierder y ya me quería morir...
El Survival Polish Course estuvo bien. Conocimos a la mayoría de los amiguetes allí y aprendimos a decir el nombre de las frutas y verduras en polaco, además de decir las cosas que nos gustan. Puedo decirle a un polaco aleatorio que me gusta nadar, y eso es algo que me llena de gozo. Además, la profesora se tronchaba con nosotros. Cualquier palabra que decíamos estaba bien. Incluso cuando cada uno de nosotros la pronunciaba de un modo totalmente diferente. La pobre se ganó el cielo.
Mientras estuvimos en Piast fuimos conociendo a los erasmus. Lo cierto es que el ambiente estaba bien, quitando el hecho de que la gente que estaba allí ya se conocía desde hacía un mes y nosotros nos sentíamos un poco intrusos. Con el tiempo fue llegando más gente que también estaba yendo al curso de supervivencia y ya la cosa empezó a ir a mejor. El problema de vivir en una residencia mientras buscas piso es LA HISTERIA. Conoces a alguien y el tema de conversación es, invariablemente, el piso. Encuentras a gente que está pagando un pastón por unos metros cuadrados inverosímiles. La gente que lleva allí un mes te dice que todavía no tiene piso y te quieres morir. Pero lo que no te dicen es desde cuándo empezaron a buscar. Vaya panda de histéricas. Pretendían encontrar piso en dos días.
En ese momento, obviamente, salió mi vena vaya panda de inútiles, cómo se nota que nunca han estado de erasmus. Es una vena un poco chorra, porque es obvio que la mayoría de la gente no hace las cosas como yo y se van de erasmus una sola vez.
Y creo que eso es todo. Cuando tenga más tiempo haré una nueva entrada quejándome sobre el tiempo, las fiestas erasmus, el sistema de registro de la universidad y la manía de los polacos de poner pepino y pepinillos A TODO. Y yo que pensaba que al volver de Estambul ese problema se solucionaría -.-
PD- Me parece normal que os preguntéis qué narices es una zapiekanka. Una zapiekanka es ésto:
Y sé que todos pensais que es un nombre bastante chorra, pero tenía presión para hacer el blog, presión porque mi hermana me está haciendo el banner y tenía que escoger un diseño acorde con el banner y presión por escoger un buen nombre. Decidí prescindir de la presión por escoger el nombre y... bueno, zapiekanka a secas estaba ya cogido. Le añadí una 'h' al final porque queda más cool (¿?).
Y sí, algún día pondré fotos y eso.
¡Qué coolh!
ResponderEliminarMe gusta poder leerte y ver en qué andas metida. Así nos traes un poquito de allí, aquí.
PD: Cuidado con los erasmus, que dicen que son un@s salid@s. OH W...A....I...T!!